Foto: Trencadís (cerámica fragmentada) en el Parc Güell de Barcelona

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martes, 5 de mayo de 2015

Anhelo

COSI VIVO PIACERE CONDVCE A MORTE 
(Placer tan vivo conduce a la muerte)
Gabriel Rollenhagen, Nucleus emblematum, 1611



¿Y mi alma? ¿Qué es mi pobre
alma toda destrozada?
La leña del sacrificio
que a la hoguera del amor
es echada.
Una hoguera que, fragante,
arde y se eleva a los cielos,
feliz en honor del rey
de este mundo, el Amor bello.

Hafez de Shiraz 


Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

San Juan de la Cruz



La sed de absoluto expresada en la literatura emblemática del siglo XVII como deseo de unión con la divinidad, es analizada junto a textos de la moderna psicología transpersonal en un interesante ensayo de Esther Galindo.



ANHELO
(fragmentos)
por
Esther Galindo Blasco


"En el principio, sólo había el Yo; pero dijo yo e inmediatamente sintió temor y después deseo"

Joseph Campbell, Las máscaras de Dios



YO QUIERO - YO TEMO

En los cuentos un deseo no es suficiente, generalmente los Genios permiten formular tres. Este hecho denota nuestra insaciable acumulación de objetivos y presupone el desacierto y también la inutilidad porque el anhelo no se puede satisfacer.
Pero, "¿Es siquiera posible no desear?", se pregunta Allan Watts. Anhelar forma parte de la naturaleza de lo humano porque la búsqueda de la Unidad perdida es universal:

En la Unidad no hay reconocimiento, sólo Ser. En la unidad termina todo afán, el querer y el empeño, todo el movimiento, porque ya no existe que anhelar. Es la vieja paradoja de que sólo en la Nada está la plétora (Deihlefsen y Dahlker: 27)

Volvamos otra vez a la cita del comienzo: "En el Principio, sólo había el Yo; pero dijo yo e inmediatamente sintió temor y despues deseo". En la Unidad no hay lugar para el temor ni para el deseo. El temor es consecuencia de nuestra escisión, de la división entre sujeto y objeto y entre interior y exterior. También el anhelo es consecuencia de nuestra escisión, de la división entre sujeto y objeto y entre interior y exterior. (...)
Eros y Thanatos. Deseo y miedo a la vez. Un despropósito, una conjunción imposible. El sujeto siente deseo de ser Unidad y siente miedo a que muera su individualidad. Es, en parte, el drama de Narciso de la que hablaremos más adelante. En El proyecto Atman Ken Wilber analiza en profundidad este doble impulso:

Es esta división entre sujeto y objeto la que da lugar a dos grandes impulsos dinámicos: Eros y Thanatos, Vida y Muerte. Eros constituye en última instancia, el deseo de recuperar la Totalidad anterior oculta desde el mismo momento en que se erigió la barrera que separa el self de lo demás. Para volver a reunificar el sujeto y el objeto, al yo y a los demás, es necesario la muerte y la disolución de la sensación de identidad independiente, que es precisamente la que se resistía a esa unión. Hasta que no llegue tal momento, Eros no podrá recuperar la verdadera unión, la auténtica Totalidad, y se verá, por tanto, impulsado a la búsqueda de sustitutos simbólicos de la Totalidad perdida, sustitutos que para ser eficaces, deberán presentar como hecho consumado el anhelo de la Unidad interior. Eros, pues, es el impulso subyacente que estimula a la búsqueda, la comprensión, el deseo, la perpetuación, el amor, la vida, la voluntad, etc., un impulso, sin embargo, que nunca podrá ser saciado con meros sustitutos. Eros es el hambre ontológica (Wilber: 181)

La literatura emblemática también reseñó en su día esa insaciable sed de absoluto. La tribulación y la inquietud de la mente se representó por medio de hogueras (Nec Premo, Nec Quiesco -Borja:60-), 


NEC PREMO, NEC QUIESCO
(Ni puedo estar encubierto, ni reposo)
Juan de Borja, Empresas morales 1680


volcanes en erupción (Retinere Nequeo -Borja:68-), Fénix abrasándose en inestinguibles llamas (Centuria III, Embl. 90 -Covarrubias:290-), peñascos golpeados por el recurrente oleaje (Centuria III, Embl. 87 -Covarrubias:287-)... El deseo de unión con la Divinidad por medio de crias de águila mirando al sol (Centuria III, Embl. 79 -Covarrubias:79-),

 TU MIHI SOLUS ERIS (Tu serás par mi el único)
Sebastián Covarrubias Horozco, Emblemas Morales

de ciervos sedientos que se acercaban a fuentes (Deseo de unión con la divinidad -Ripa: I, 70)...
Fuego y agua. Fuerzas intensas, ardientes, apremiantes, devastadoras, recurrentes, insistentes e incontrolables...
Para nuestros psicólogos y filósofos: recuperar la Unidad o Totalidad anterior, para la literatura emblemática: la unión con la Divinidad. La literatura emblemática insistió en la necesidad de elevar el pensamiento del suelo: "Que avemos de levantar / el pensamiento del suelo" (Optima cogitatio -Soto:58-)

Del pajaro que en oriente
el aire tiene por nido,
ningún hombre ha conocido
que en piedra o árbol se asiente.
Con tan milagroso vuelo
nos viene esta ave a enseñar,
que  habemos de levantar
el pensamiento del suelo.
(Hernando de soto, Emblemas moralizados 1599)


y también reseñó la ineficacia y la vacuidad de las gratificaciones sustitutorias: "El humano desseo mal se logra" (Humanum desiderium -Soto:92-).
Con lo material y lo finito no se podía, no se puede satisfacer nuestro anhelo de infinito. Juan de Borja lo vio claramente: 

Es tanta la grandeza, y dignidad de nuestra alma, que aunque es finita, no ay cosa, que la satisfaga, ni hinche, por grande que sea, sino solo lo infinito que es Dios: y assi mucho que trabaje, en buscar consuelo, y quietud, no lo puede hallar en lo temporal, sino en lo eterno, para donde fue criada, y los que buscan el consuelo, y reposo en las cosas de la tierra, les acontece lo que a las Danaydes, que trabajan de balde en hinchir (llenar) la cuba agujereada, que es lo que se da a entender en esta Empresa, con la letra, que dize Sterilis labor, que quiere decir trabajo sin provecho. Porque tal es, del que pretende hinchir el vaçio, que en si tiene, con cosas vaçias, como es todo lo que de la tierra, no haviendo cosa, que pueda hinchar el alma, sino solo Dios, que la crió.


STERILIS LABOR (Trabajo sin provecho)
Juan de Borja, Empresas morales

(...) Vacío, inquietud, impulso a satisfacer y objetivos volátiles y erróneos. Los síntomas y el diagnóstico de entonces coinciden con los actuales:

Estas gratificaciones sustitutorias (el sexo, el alimento, el dinero, la fama, la erudición, el poder, etc.) pueden ser sumamente diversas pero todas ellas, en última instancia, son alternativas provisionales, meros sustitutos de la auténtica liberación en la Totalidad (...). Ésta es la auténtica razón por la que el ser humano es insaciable (Wilber: 178).

La literatura emblemática explotó repetidamente el castigo de Tántalo para representar la avaricia. Pienso que efectuó una infrautilización de este pasaje que, a mi entender, expresa a la perfección las aspiraciones y los esfuerzos frustrados de un logro al alcance de la mano, así como el hambre y la sed eternas.
Podemos desear propiedades, fama, poder, conocimientos... y atribuirles un poder absoluto, pero esto no llena nuestra sensación de vacío. Sin embargo, estas constataciones no nos disuaden. Aunque toda acción y movimiento sean inútiles, una especie de mandato genético nos impele.

 Sísifo, el cual fue castigado a subir la piedra que siempre se le caía cuando estaba a punto de alcanzar la cima y poder así descansar,
se presenta como imagen del castigo que Dios confiere a todos aquellos que padecen un perpetuo afán por conseguir aquellas cosas que nunca lograrán, residiendo en ese ansia por lograr su meta imposible el verdadero castigo y sufrimiento.
Juan de Orozco, Emblemas morales, III, 7 


LA BÚSQUEDA

La búsqueda es la consecuencia de la escisión. Para buscar son necesarios dos: el sujeto  que busca y el objeto buscado. Centremos nuestra atención en el sujeto. La vivencia y el reconocimiento de la carencia preceden a la búsqueda. Al anhelar, antes de ir tras el objeto proyectado, el sujeto ha detectado su carencia, ha sentido insatisfacción, ha llevado a cabo una introspección, se ha autointerrogado, ha atravesado el dolor del autoconocimiento, la frustración, la no aceptación... En cualquier caso es absurdo establecer causas y un orden cuando tratamos de la vida y de sus emociones.

(...) Detengámonos un momento en la historia de Narciso. La interpretación tipificada subraya el amor a sí mismo y la imposibilidad de satisfacer su pasión, de ella deriva el adjetivo narcisista que expresa la excesiva complacencia en las propias facultades u obras.

Por ser, Narciso, tú de ti contento,
 En la flor de tu nombre estás mudado.
Es falta y manquedad de entendimiento
Ser uno de si mesmo aficionado.
El qual amor a varones sin cuento
En gran ceguedad ha derrocado,
Porque dexadas las antiguas vías
Sólo quieren seguir sus fantasías.
 Philautia, (El amor de sí mesmo) emblema 262 de Andrea Alciato


En efecto, la actitud introvertida de Narciso le conduce a la autocomplacencia pero también a la persecución del yo ideal y al autoconocimiento. La sed le lleva a una fuente -igual que al ciervo de los emblemas- donde se mira a sí mismo, donde aumentará su sed y donde, finalmente, se hará consciente del engaño de la escisión antes de morir:

¿Para que intentas en vano coger furtivas imágenes? lo que buscas no está en ninguna parte; lo que tú amas, apártate y lo perderás (...) ¿Qué hacer? ¿Debo ser solicitado o solicitar? ¿Y para qué seguir solicitando? lo que ansío lo tengo en mí (Ovidio:85)

Narciso dice "Adios!" a su individualidad, muere a ella, pero antes ha sufrido la frustación porque ha proyectado su imagen de perfección y realización y ha comparado; ha sufrido y ha superado, en definitiva la escisión.
En Occidente el mito de la perfección y realización ha quedado retenido en el nivel de la aspiración. Tal vez por eso tenemos tan baja nuestra autoestima y nos resistimos tanto a la aceptación, porque la confundimos con la resignación o con el conformismo.
"Contentarse cada uno con el estado que nació" (Celsa Graviore Casu Decidunt -Borja:190-). La literatura emblemática sostuvo que la aceptación era la base de la felicidad. Trató de una esencia dualística, abordó la prosperidad y la adversidad.
 
 IMMOTAE FLECTITUR UMBRA, NEMPE PYRAMIDIS
 (La pirámide está inmovil aunque su sombra se mueva)
"Que el hombre justo y prudente es como un obelisco o columna firme a la que no le afectan los golpes de la fortuna siendo los contratiempos de la vida  pequeñas sombras que no repercuten en su firmeza".
Sebastián Horozco Cobarrubias Emblemas morales 1610


Elogió reiteradamente la magnanimidad, identificándola con la impasibilidad y la imperturbabilidad ante la vicisitud del destino. Animó a la constancia, vio el provecho en el daño y la posibilidad de sacar provecho de la adversidad y confirió mérito al esfuerzo.

ADVERSA MAGIS LUCET
 (Cuanto más contraria, más luce)
 "Cuanto mayores son las adversidades, mayor gloria y resplandor se alcanza, como la luna, que cuanto más se opone al sol, mayor claridad recibe".
 Juan de Borja, Empresas Morales 1680

La búsqueda del placer y de la felicidad se da de manera espontánea. Asociamos el placer al orgasmo y la felicidad al clímax. Todos hemos experimentado alguna vez los efectos de la liberación masiva de endorfinas, atesoramos esos especiales momentos de euforia y ansiamos disfrutarlos de nuevo. No nos conformamos situando y aplazando esa plenitud en una supuesta vida futura, aunque se nos prometa eterna. Necesitamos desear, proyectar... disfrutamos imaginando, anticipándonos, trayendo el futuro al presente... y nos preocupamos:

Experimentar ansiedad por sobrevivir es desgastarse, y buscar el poder y emplear la fuerza es poner tensión el propio sistema. Uno se siente más protegido flotando sin esfuerzo, lo que en la doctrina de Jesús se traduce en no angustiarnos por el mañana, y en el pricipio de acción del Bhagavad-Gita de no preocuparse por los resultados (Niskama karme). Este tema se repite a lo largo de la lliteratura espiritual del mundo: lo alcanzarás si no lo deseas (por ejemplo una carencia), y al que tiene, le será dado (Watts:149).

La teoría del tiempo expuesta por San Agustín presentaba el pasado y el futuro como hechos del presente. Es aquel "quedeme y olvideme" de San Juan de la Cruz. ¿Es la ausencia de anhelo o el anhelo colmado, el éxtasis? Pero esta capacidad de vivir plenamente en el presente sólo la poseen los seres más evolucionados:

La capacidad de vivir plenamente en el presente es una característica primordial del centauro y no es de extrañar, por tanto, que casi todos los psicólogos evolutivos que se han dedicado al estudio de personalidades "altamente desarrolladas" -y el centauro es un ser sumamente desarrollado- hayan señalado que "la tolerancia a la ambigüedad y la capacidad de vivir intensamente el presente son rasgos claramente distintivos de los estadios superiores" (Wilber:108).

  SIC MISCE GAVDIA CVRIS
(combina así los gozos con las preocupaciones)
 El centauro Quirón, mitad hombre y mitad caballo, enseñando a tocar el laud a Aquiles.
Andrés Mendo, Príncipe perfecto 1662 Embl. 79


El resto intentamos reprimir la preocupación, contraemos nuestros músculos y nos esforzamos por mantenernos bajo control aunque todo eso no sirva de nada.

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Lecturas:

Esther Galindo, Los días de Alción, Emblemas, Literatura y Arte del Siglo de Oro (2002) pgs. 223-228

Allan Watts, El camino del Tao. Kairós 1995

Ken Wilber, El proyecto Atman. Kairós 1996


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El desierto y las ruinas

Vivir el instante presente


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4 comentarios:

Conejo Blanco dijo...

Estamos condicionados a unirnos por simpatía, a una imagen del mundo consensuada por los valores que sostienen a nuestra sociedad. Unos valores que son el fruto de ciertos modelos donde lo trascendente o sentido ulterior que configura una vida ordenada ha desaparecido. Lógico pues, que un joven de treinta años se haga un plan de pensiones. También es lógico que nada nunca sea suficiente, que la vida carezca de sentido pero no así el futuro, una especie de Dragón Negro siempre dispuesto a devorarnos del que debemos protegernos con nuestra mente Excel rediseñando probables futuros. Lo que nos lleva a que es imposible vivir intensamente el presente, lo que ahora realmente en nuestra experiencia , pues la insopportable leveddad de la ambigüedad que produce el futuro cercena el fluir presente.

Por tanto un caballero tiene el deber moral de matar al Dragón. No por una cuestión personal, ni por las ventajas vitales que le ofrece, que haberlas hailas. Es que es un coñazo tener que aguantar la neurosis Mac Fly de Regresar al Futuro cada dos por tres, molestando a todos los que están alrededor.

El Wilber realmente es un pijo intelectual, mira que llamarlo Centauro, solo le ha faltado lo de Cósmico, cuando todo el mundo sabe que se llama Sant Jordi y es cule.

Baruk dijo...

“Anhelo”, que palabra más bella! y que significado tan puro en contraposición de “Deseo”.

Quizá puede parecer que tienen el mismo sentido, pero en realidad son muy diferentes.

Anhelo, viene de alenar (exalar o echar el aliento, respirar, estar vivo), en cuanto que deseo viene de desidium (deseo erótico) correspondiente al cl. Desidia (indolencia o voluptuosidad por ser proclive a la lujuria).

La diferencia entre el anhelo y el deseo, es como la diferencia entre la espiritualidad o la materialidad. El anhelo nos hace libres, el deseo, esclavos.

Magnifica entrada Jan. Un abrazo

Jan dijo...

Esa matización que haces, Baruk, podemos encontrarla ampliamente representada en la literatura emblemática pródiga en separar el amor celeste o divino del amor terrenal. De igual forma en la Antigüedad los poetas contraponían la Venus Urania (celeste) de la Venus terrena o voluptuosa.

Me alegra que te gustara la entrada. Una abraçada.

Conejo Blanco dijo...

No sé quien dijo, “El problema nunca han sido tus deseos, solamente que no eran lo suficientemente grandes”, dando como resultado un anhelo, que no es más que un sentimiento Zombie sin dirección.

Esto me lleva a pensar que la grandeza del deseo está asociada al estado de conciencia del individuo, y como no del colectivo, que afecta a la visión del mundo que puede virar desde las aguas poco profundas de un Mar Muerto Deseo, frente al insondable misterio de las profundidades del Alma oceánica.

Y de esos se trata, que el anhelo es la sal de la vida, lo que nos mueve con o sin romanticismo.

El problema del Mar Muerto es que contiene un 27% más de sal que el océano del Alma, lo que indudablemente nos mantiene flotando, ¡ vamos que no mata, no te ahogas….pero con la sensación de haber perdido…

Un tranvía llamado Deseo.