Foto: Trencadís (cerámica fragmentada) en el Parc Güell de Barcelona

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sábado, 28 de diciembre de 2013

El constructor del mundo

EL CONSTRUCTOR DEL MUNDO
ESPECTÁCULO ARQUITECTÓNICO
DE BRUNO TAUT
(Portada de Der welt baumeister 1919)


"Quien desee 'entender' el discurso expresionista debiera permitirse al menos una vez, la primera si es posible, leer y mirar con sus propios ojos, darse un banquete de fantasía, entregarse a esta celebración de la nada como quien inicia la experiencia de un viaje lisérgico (esto es, bajo los efectos de sustancias alucinógenas, Nota de Fragmentalia)
(...) En El constructor del mundo el método fantástico produce una concepción cósmica cuya originalidad estriba, en gran medida, en el abandono del tiempo histórico y del modelo evolucionista de la naturaleza, por una concepción del tiempo en la que es obvia la presencia del eterno retorno nietzschiano, la idea de que en un mundo sin finalidad sólo puede vivirse como si cada instante fuese a repetirse eternamente. Desde esta perspectiva, toda la historia y la comprensión evolucionista se hacen planas y pierden su encadenamiento típico; el tiempo cíclico reúne historia y naturaleza en una universalidad recuperada de la que el texto de Taut da cumplida cuenta. Historia y naturaleza se funden en la búsqueda ciega de autorrealización del individuo, del artista en la belleza. No sólo el tiempo finalista es abandonado: las escalas de percepción convencional se diluyen simultáneamente, y tanto el microcosmos, como el universo, el pasado y el futuro, aparecen al alcance de la mano dando vueltas iterativas sobre sí mismo en una homotecia o autosimiliridad circular".


Iñaki Abalos, Taut, el eterno retorno



El arquitecto Bruno Taut (1880 - 1938) fue una de las figuras más relevantes del expresionismo visionario alemán. Una parte importante de su proyectos urbanísticos fueron de marcado caracter utópico en los que podemos encontrar plasmados en escritos y bellos dibujos, ideales socialistas junto a influencias de místicos como el Maestro Ekhart y la filosofía de Friedrich Nietzsche, todo ello dentro de una fuerte oposición al materialismo positivista con la aspiración de hacer efectiva una transformación espiritual en el ser humano, algo que para él, sería lo único que podría dar como resultado una verdadera revolución. Entre sus textos ilustrados se encuentra también un proyecto escénico, El constructor del mundo (Der welt baumeister) de 1919, una suerte de guión gráfico (storyboard) para un espectáculo donde se fusionaría arquitectura, música y efectos teatrales como elementos que darían lugar a una obra de arte total. Lo podemos interpretar como un intento de escenificación del "Eterno retorno", donde el despliegue de la creación se fusiona en la Nada y viceversa, la continua e imparable transformación del cosmos valiéndose para ello de la construcción arquitectónica como metáfora con la que abrirse, más allá de la linealidad temporal y los límites que imponen los propios recursos artísticos, a la visión de que a cada instante y simultáneamente todo se destruye y se crea. Fue editado en blanco y negro, pero hemos de imaginarlo tal como se ideó, como una sinfonía de colores. Nunca llegó a verlo exhibido en un teatro, así como tampoco la partitura músical que acompañaría el espectáculo.


El constructor del mundo
Por
Bruno Taut 



EL CONSTRUCTOR DEL MUNDO
Espectáculo Arquitectónico
para
MUSICA SINFONICA
Dedicado al espíritu de Paul Scherrbart

Dibujado por Bruno Taut
en septiembre de 1919


 Se abre el telón.

 EL ESCENARIO SOLO DESPIDE UNA LUZ DORADA Y RESPLANDECIENTE
Por lo demás, nada. Ni suelo, ni techo, ni paredes.
MUSICA
sin modulaciones... un solo sonido en el espacio...
un SONIDO largo, luminoso y amarillo resplandeciente...
Desde abajo brotan formas, y con ellas surgen figuras en la música; con las formas, las figuras musicales se vuelven más ricas y moduladas, más impetuosas y cromáticas.


Brota lentamente desde abajo...


 crece, se arquea. Las formas emergen libremente del espacio y...


sigue creciendo y creciendo... Un desplazamiento vivo de formas... hasta que...


se apoya sobre el suelo.
Base de un monumento gigantesco con portada.
La portada se decompone... El edificio entero se abre y...


despliega sus naves... Luz multicolor... CAMPANAS...


Se cierra... gira... una conmoción lo sacude... se ladea...
amenaza con derrumbarse...


y estalla... Pero las formas se desprenden sin dificultad...


caen formando círculos y se separan unas de otras... Saltan en pedazos...


se convierten en átomos y se desvanecen en el universo...
La luz se ha vuelto más oscura: del dorado luminoso ha pasado al naranja y al verde musgo...


y el espacio vacío ha adquirido un oscuro tono verde azulado...
LA MUSICA LEJANA DEL ESPACIO


Reina una completa oscuridad azul, y relucen las estrellas.


Desde las profundidades, llegan girando dos estrellas.
Una de ellas desaparece.


La estrella-catedral se acerca... gira sobre sí misma... baila...


danza... cambia de forma y de brillo.


Y surge un meteoro... y el espacio se pone otra vez azula oscuro... sin estrellas... durante mucho tiempo...
MUSICA EN LA ETEREA LEJANIA


El espacio vacío se vuelve rojo púrpura. Verdes formas foliáceas y flores caen balanceándose desde arriba y desde los lados...


El globo terrestre se abomba, se cubre de un verde luminoso.
El cielo adquiere un tono morado plomizo.         Truenos...


Lluvia intensa.


Arco azul, amarillo, rojo y verde sobre el azul celeste.


Luz del sol de verano. La superficie de la tierra se levanta; de ella brotan cabañas para la gente... como flores multicolores.


Del verdor originario han surgido árboles y jardines que alcanzan hasta el horizonte. Luz vespertina.
PIADOSA MUSICA TERRENAL... VOCES DE NIÑOS...


De la colina brota LA CASA, bañada por una cálida luz dorada.


La resplandeciente casa de cristal a la arrebolada luz crepuscular del escenario.


Se abre... muestra sus prodigios interiores: luminosas fuentes y cascadas, cristal reluciente ante un fondo dec olor rojo intenso.


La apertura y el desarrollo del edificio: agitación y fluir de todos sus elementos
Fulgor y centelleo. Todos los colores van adquiriendo un resplandor violeta.


Despliegue total. Las estrellas resplandecen a través de las placas de cristal. Arquitectura, noche, universo: una unidad.
Ya no hay movimiento. La imagen se detiene. LA MUSICA SUSPENDIDA EN UN TONO INFINITAMENTE LARGO
hasta...


el telón se cierra lentamente.



SOBRE TEATRO Y MUSICA
EPÍLOGO DEL "ESPECTÁCULO ARQUITECTÓNICO"
(fragmento)

Bruno Taut 

Suena el color, suenan las formas: colores y formas, como elementos puros e inquebrantables del universo, fecundan el tono. De ellos nace la obra musical  sin violencia alguna, del mismo modo que la creación de formas y colores surge libremente a partir de la obra musical. No hay una comprensión violenta de cosas sólo comparables y emparentadas, sino que el color y la forma del mundo audible fecundan y engendran, mediante un juego de efectos recíprocos, la forma y el color del mundo visible. ¡Del mundo! De un reino extenso que neutraliza todas las sensaciones y pensamientos individualizados e individualizantes, todas las ideas y sensaciones que aislan al yo y que en sí mismas están disociadas. Las formas audibles, las visibles y las palpables se unen sencilla y libremente en la esfera del elemento cósmico, contraen un vínculo que no está delimitado ni en sí mismo ni hacia afuera: una fusión profundamente íntima... fiel reproducción de los elementos del mundo real: tierra, aire, agua, fuego, sol y estrellas. Este reino del arte no admite la entrada de ningún individuo si éste no se presenta como miembro meramente subordinado del gran cosmos. El animal como criatura instintiva, con sus manifestaciones momentáneas, y así mismo el hombre, con sus peculiaridades humanas, con su vida espiritual únicamente representada a través de sucesos particulares, con su "psicología", sólo pueden molestar en este reino. (...)
¡Ay del arte que quiera proyectar lo instintivo, lo efímero del ser humano en el cielo estrellado! Toda la forma sigue siendo, no obstante, demasiado humana, y un perderse por completo... desgraciadamente... no existe. El arte aspira a ser una reproducción de la muerte, pretende fijar el límite en el que el obligado interés por las cosas terrenales se desvanece al contemplar lo que surge tras el umbral de la muerte.
El arte es una transmisión de sensaciones, y ése es su límite. No admite, por tanto, una abstracción que no resida en la naturaleza de sus recursos. Una abstracción que vaya más allá de éstos sobrepasa el límite de lo artístico y corre el riesgo de convertirse en un producto del intelecto, no de la imaginación.
De acuerdo con ello, este espectáculo utiliza todos los elementos, incluido el de la ilusión, que están al servicio del pensamiento dramático. El principio impersonal que crea y deshace detrás de las cosas, el "constructor del mundo" que obra en el cosmos, es el actor. (...)
La arquitectura, al igual que el arte musical, no puede describir ni ser psicológica, sino que se apoya única y exclusivamente en el mundo de las formas, creadas con libertad, sin limitación del entorno. Se puede conseguir una fusión de lo plástico con lo musical hasta ta punto que se borren por completo las fronteras entre ambos conceptos.
Quizá surjan dudas acerca de la representabilidad. Estos dibujos ante todo deberían mostrar la idea lo más claramente posible. Durante la preparación de la pieza teatral para el escenario, la adaptación al aparato escénico dará lugar con frecuencia a una simplificación y concentración estilística similar a la del teatro de títeres. El color y la luz aportan una riqueza que aquí apenas está insinuada, y serán los encargados de suplir la falta de ilusión. La ilusión como imitación de la naturaleza puede quedar completamente suprimida. Es suficiente con el juego de formas y colores que aparecen y se desvanecen, embebidos por el torrente de las notas musicales. De lo único que no se puede prescindir es del profundo espacio del escenario. Este espacio, en su infinita profundidad, es el seno materno que lo engendra todo: formas, colores, luz... como el tono fluctuante e ilimitado del que mana la música.



Fragmentalia quiere expresar sus mejores deseos a todos los lectores y amigos para el nuevo ciclo que ahora se inicia con el 2014.



Lecturas:

Bruno Taut, Escritos expresionistas. El Croquis Editorial 1997

Bruno Taut, Arquitectura Alpina, Círculo de Bellas Artes, Madrid 2011

Simón Marchán Fiz, La metáfora del cristal en las artes y en la arquitectura. Siruela 2008


Entradas relacionadas:

viernes, 24 de septiembre de 2010

Teatro de la Muerte

Fotograma de La clase Muerta 1975


"Soy un herético.
De modo que necesito a Dios.
Necesito ese Dios, necesito a mi enemigo,
necesito ese muro, para poder abrirme la cabeza.
Ese es mi credo, mi principio, mi posición en Polonia.
Cada cual debe tener su muro."


Tadeusz Kantor


La obra del dramaturgo Tadeusz Kantor es un testimonio representativo del llamado arte de vanguardia del siglo XX. Arte que se identifica por las transformaciones tan radicales que se dieron en sus diferentes manifestaciones tanto plásticas, literarias, musicales como en el teatro. Se puede hablar de una necesidad por parte de estos creadores de "destruir el lenguaje artístico" establecido. Al contemplar algunas de sus obras se tiene la impresión de que el artista ha querido hacer tabula rasa de la historia del arte. También se podría decir que más que una destrucción es una regresión al Caos, para desde sus escombros iniciar una búsqueda de algo que no se ha expresado todavía. Punto cero que no es sino la primera fase de un proceso donde la recreación de un nuevo universo seguirá necesariamente.

Hace ya algunos años tuve la ocasíon de conocer algo de la obra de Tadeusz Kantor, del que no sabía nada, gracias a una exposición que tuvo lugar en la sala de exposiciones de Caixa de Catalunya "La Pedrera" en Barcelona, especializada en arte del pasado siglo. Fue un descubrimiento que no me dejó indiferente. La propuesta escénica de Kantor, creador del Teatro de la Muerte y del Teatro Cero, radical en sus formas, nos adentra en un universo donde sus personajes han sido despojados de todas las máscaras ante la pavorosa idea de la muerte.

Notas biográficas:

Tadeusz Kantor (Wielopole, 1915 - Cracovia, 1990). Dramaturgo, escenógrafo y director teatral polaco. Profundamente influido por el arte de vanguardia, especialmente el surrealismo y el arte informal, su obra se mueve alrededor del teatro, ya como escenógrafo ya dirigiendo todo tipo de montajes, happenings y piezas experimentales.
Se interesó en un principio por el teatro de marionetas y, ya integrado en el mundo de la farándula, comenzó a destacar por su pericia en el diseño de escenarios y decorados teatrales. Tras formarse en la Academia de Bellas Artes de Cracovia, en 1942 asumió la dirección del grupo Teatro Independiente, un colectivo clandestino de teatro experimental al frente del cual se mantuvo durante dos años.
En 1955 fundó el colectivo «Cricot-2», una agrupación de actores que acompañó al dramaturgo polaco durante toda su trayectoria profesional. Al frente de esta exitosa compañía, Kantor logró llevar a los principales escenarios sus puestas en escena sobrias y austeras, en que destacaba la fuerza expresiva
que el director polaco exigía a sus intérpretes en la construcción de los personajes. Sus montajes buscaban la espontaneidad y la eliminación de cuantas barreras separan el escenario del patio de butacas.
Kantor triunfó en los escenarios de todo el mundo con montajes como los de El loco y la monja (1963) y La carta (1967), del dramaturgo Witkiewicz. Al mismo tiempo exponía el bagaje teórico que animaba y sostenía sus montajes en diferentes escritos ensayísticos como Manifiesto del teatro informal (1960), Embalajes (1962) y El teatro imposible (1973), reunidos a comienzos de los años ochenta en el volumen Metamorphoses (París, 1982). Alcanzó fama internacional con la gira mundial de la pieza La clase muerta, de la que en el siguiente vídeo aparece la escena Lección sobre Salomón.

http://www.youtube.com/watch?v=T-n-BtgTYwc&feature=related


En La clase muerta, un vehemente alegato contra la institucionalización de la libertad artística, Kantor recreó una escuela de ancianos muertos que se encontraban con los también fantasmas-niños, representados por maniquíes, de su infancia. Los personajes, a lo largo de La clase muerta, desarrollan historias en las que recordar cómo se aprendía. Aunque inútilmente, ya que no se puede aprender dos veces una misma cosa; y este es uno de los dramas de crecer y hacerse adulto. Fuente:Instituto polaco de cultura


Algunos escritos de Tadeusz Kantor


De Los clichés de la memoria

En nuestro archivo de la memoria hay "ficheros", clichés registrados por nuestros sentidos. Se trata, en general, de detalles que aparentemente carecen de importancia, pobres restos, fragmentos... ¡INMÓVILES! Y lo que resulta más importante, TRANSPARENTES como los negativos fotográficos. Se les puede superponer. Por eso no hay que asombrarse de que, por ejemplo, los acontecimientos del pasado se adhieran a los presentes, que se mezclen con los personajes, que tengamos serios problemas con la historia, la moral, las convenciones. Las olas de la memoria, tranquilas y claras, se agitan bruscamente y los elementos se desencadenan. Es el INFIERNO.

De Teatro de la Muerte y otros ensayos


El actor,
retrato desnudo del hombre,
expuesto a todo lo que llega,
silueta elástica.
El actor en las ferias,
exhibicionista desvergonzado,
simulador que muestra lágrimas,
risas,
el funcionamiento de todos los órganos,
las cumbres del pensamiento, del corazón y las pasiones,
del vientre, del pene,
con el cuerpo expuesto a todos los estimulantes,
todos los peligros,
y todas las sorpresas;
ilusión,
modelo artificial de su anatomía y de su mente,
renunciando a la dignidad y el prestigio,
atrayendo el desprecio y la burla,
tan cerca de la basura como de la eternidad,
rechazado por lo que es normal y normativo en una sociedad.

Actor
viviendo sólo
en lo imaginario,
llevado a un estado de insatisfacción crónica
y de descontento ante todo,
lo que realmente existe
fuera del universo de la ficción,
que lo lleva a una nostalgia perpetua,
que lo obliga a una vida nómada.

Actor de feria,
errabundo eterno sin lugar en el mundo,
buscando vanamente un puerto
con todos sus bienes en el equipaje:
sus esperanzas, sus ilusiones perdidas,
que son su riqueza,
y su carga,
una ficción
que defiende celosamente hasta el fin
contra la intolerancia de un mundo diferente”.


Reseñas en libros

La clase muerta es probablemente la obra de teatro más famosa de Tadeusz Kantor. Concebida durante los años 70 y escrita finalmente en 1975, esta obra le valió el reconocimiento mundial. Se ha convertido en el texto clásico de su “Teatro de la Muerte”, concepción teatral que desarrolla entre los años 1975 y 1984 y en la que nos remite a un enfrentamiento con la muerte como modo más intenso de vida. Los profesores de la clase muerta, interpretados por viejos que se aferran a su memoria en un intento agónico por revivir aquello que alguna vez fueron, muestran bajo una luz poco favorable pero no por ello poco veraz: en ese distanciamiento que se genera se destierra la impostura de esos actores que pretenden ser aquéllos a los que interpretan.(...) Junto con La clase muerta , la obra Wielopole Wielopole es el mejor logro de su Teatro de la Muerte, donde el título nos refiere a su tierra natal, Wielopole Skrzyskie, símbolo de ese territorio mágico que es el pueblo natal de cada uno, donde toda historia personal comienza. Los demonios de su infancia, los conocidos y los imaginados, los arquetipos de una sociedad que desaparece en el caos de la guerra. Los dobles, los maniquís, los monstruos goyescos campan por estas páginas, y en medio de ellas aparece el propio Kantor intentando poner orden en el mundo espectral que surge, como maestro de ceremonias de un mundo que sólo existe en la memoria. Escrita en 1980 y escenificada por primera vez en Florencia, donde con cada vez mayor fuerza se desarrolla el teatro vanguardista europeo, con esta obra llega por primera vez a España, en 1981. Kantor se enfrenta al engaño de la pretensión; una vez desvelado su mecanismo, lo que se nos aparece ante los ojos es una realidad aplastante, apabullante y bella en su acritud.

El teatro de la muerte y otros ensayos (1944-1986) toma su apelativo del planteamiento teórico de que nada expresa mejor la vida que su ausencia: la muerte se hace su tema central y, con ella, el paso del tiempo, la imagen del recuerdo, la vida que ha huido.



Artículo en la web de Isabel Tejada: