Foto: Trencadís (cerámica fragmentada) en el Parc Güell de Barcelona

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sábado, 16 de noviembre de 2013

Surrealismo y Tradición renovada


René Magritte, L'avenir des statues 1937. Escultura policromada


"Nada nos impide hablar del humanismo surrealista (...). Se trata de romper todas las barreas que limitan al individuo y lo convierten en extraño para sí mismo. El surrealismo rechaza las exclusividades y las oposiciones binarias (razón-locura, real-ilusorio; niño-adulto, vigilia-sueño...) Postula un hombre reunificado, en estado de invención y creación permanentes".

Béhar, H. Carassou, H., Le surréalisme



Recojo en esta entrada algunas de las citas referentes al surrealismo seleccionadas por el poeta sirio Ali Ahmad Said Esber (Adonis), en su libro Sufismo y surrealismo. El doctor en filogía árabe José Miguel Puerta Vilchez, que traduce la obra para Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, dice en la introduccíón: "Sufismo y surrealismo es un libro especialmente querido para Adonis, en el que ofrece al público árabe una nueva lectura de la tradición sufí desde la perspectiva de los escritores surrealistas franceses y al lector occidental una visión en clave sufí del más genuino surrealismo, sorprendiéndonos con las similitudes que hermanan ambas experiencias. (...) Lo que fascina a Adonis de todo ello (...) es el enorme poder transformador y existencial que unos y otros encontraron en la palabra, y el convertir la escritura -como él trata de hacer en su práctica poética- en una experiencia vital de disolución del yo en el otro y en lo absoluto, de aproximación siempre diferente a los misterios del ser y del mundo, y en un vehículo para transitar del ámbito de lo superficial y común al de lo invisible e insólito. (...) El fin último  que persigue el sufí es diluirse en lo oculto, o sea, en lo absoluto, que es justamente lo mismo que pretende el surrealismo. (...) En todos los casos se produce siempre un retorno al origen de la creación, cualquiera que sea dicho origen. Es un retorno que supone la transformación de quien retorna al origen y, al mismo tiempo, su mezcla con él".


Salvador Dalí, El camino del enigma (1981)


Podemos ver a continuación que estas consonancias no se darían por un conocimiento directo por parte de los surrealistas de las doctrinas y poesía de los sufíes -ya que a ellos no se refieren-, sino por el gran interés que tuvieron por las corrientes esotéricas y herméticas transmitidas a lo largo de los siglos en Occidente, y que en esencia tanto comparten con la mística del Islam. Para ilustrar los textos reunidos en diferentes temáticas he intercalado algunas imágenes con obras de dos de los pintores surrealistas más conocidos, siendo también interesante observarlas dentro de este contexto ligado a la Tradición.


Selección de textos surrealistas
Por
Ali Ahmad Said Esber



 IDEAS GENERALES

SURREALISMO: sustantivo masculino. Automatismo psiquico puro por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral. ENCICLOPEDIA: filosofía. El surrealismo se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, en la omnipotencia del sueño y en el desinteresado juego del pensamiento.

Breton, André, Manifeste surréaliste, 1924


Todo lleva acreer que existe cierto punto del pensamiento en el que la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo dejan de ser percibidos de manera contradictoria. Inútil es buscarle a la actividad surrealista otro móvil que la esperanza de determinar dicho punto.

Paul Éluard y André Bretón, Second Manifeste Surrealiste 1938


René Magritte, Decalcomania 1966


El surrealismo, en sentido amplio, representa la más reciente tentativa para romper con las cosas que son y para sustituirlas por otras en plena actividad y génesis, cuyos cambiantes contornos se inscriben -en filigrana- en el fondo del ser... Nunca en Francia una escuela de poetas había mezclado así y tan conscientemente el problema de la poesía con el problema crucial del ser.

Raymond, Marcel


EL AMOR


(El amor surrealista) emana de una sensualidad trastornada por la espera de una felicidad que está más allá de la sola satisfacción de los sentidos

Behar, H. y Carassou, M., Le surréalisme


Esta búsqueda del amor electivo, que excluye toda actitud narcisista, conduce a la celebración de la mujer amada, incluso si ésta no es más que la mujer soñada y esperada, como en "La unión libre" (poema de Bretón) (...). El poeta se abisma en la mujer amada. En un solo ser se concilia "todo lo que puede ser esperado de fuera y de dentro" (Breton).

Behar, H. y Carassou, M., Le surréalisme


Mujer, tomas, sin embargo, el lugar de toda forma (...). Eres el resumen de un mundo maravilloso, del mundo natural, y que renace cuando cierro los ojos. Eres el muro y su abertura. Eres el horizonte y la presencia (...). El eclipse total. La luz. El milagro: ¿acaso se puede pensar en algo que no sea el milagro, cuando el milagro está ahí en su traje de noche? Así, el universo se borra poco a poco para mí, se funde, mientras que de sus profundidades se eleva un adorable fantasma, sube una mujer grande ya perfilada, que aparece en todas partes sin que nada me separe de ella en el más firme aspecto de un mundo que toca a su fin (...). Vosotras, montañas, no seréis sino la lejanía de esta mujer, y yo, si estoy allí, es para que ella tenga una frente en la que posar su mano. La apariencia del cielo ya ha sido alterada por esta creciente hechicera. Los cometas caen en los vasos debido al desorden de sus cabellos. Sus manos, pero lo que toco participa siempre de sus manos. He aquí que no  soy más que una gota de lluvia sobre su piel, el rocio. Mar, ¿amas a tus ahogados que se pudren? ¿Amas la dulzura de sus fáciles miembros? ¿Amas su amor renunciando al abismo? ¿Amas su increible pureza y sus cabellos flotantes? Entonces, mi océano, que ella me ame. Pasa, pasa a través de mis palmas, agua cual lágrimas, mujer sin límite, por la que soy enteramente bañado. Pasa a través de mi cielo, mi silencio, mis velas. Que mis pájaros se pierdan en tus ojos...

Aragon, L., Le Paysan de Paris


René Magritte, Magia negra (1935)


Los astros te adivinan, las nubes te imaginan.
(...)
Yo le canto a la gran alegría de cantarte,
a la gran alegría de tenerte o no tenerte,
al candor de esperarte y a la inocencia de conocerte. 
Oh tú que suprimes el olvido, la esperanza y la ignorancia,
tú que suprimes la ausencia y me pones en el mundo,
yo canto por cantar y te amo por cantar
el misterio en el que el amor me crea y se libera...

Éluard, Paul, Capitale de la douleur, en Ouvres complètes


De los poemas de Bretón, Aragon, Éluard, Péret..., se desprende una visión surrealista de la mujer. Iluminada, la mujer es también iluminadora: ella revela al hombre al mismo tiempo que le desvela los secretos del universo. Al representar toda la realidad, la mujer es, sucesivamente, la madre consoladora, la musa o la médium.

Béhar, H. y Carassou, M., Le surréalisme


Salvador Dalí, Galatea de las esferas (1952)


Me parece que hay dos tipos de mujeres idóneas para experimentar el amor sublime, porque encarnan dos aspectos de la feminidad con rasgos claramente discernibles que las diferencian de todas los demás tipos posibles: la mujer-niña y la hechicera; la primera representa la expresión optimista del amor y, la segunda, su cara pesimista. (...)

Péret, Benjamin, Anthologie de l'amour sublime


...Es la mujer-niña la que se impone en la imaginería surrealista con los textos de Breton (...). Breton desarrolló la idea de salvación de la humanidad por medio de la mujer-niña... (...)
No debe olvidarse el lugar que otorgaba Breton a la infancia, simbolo de la "verdadera vida".

Béhar, H. y Carassou, H., Le surréalisme


Salvador Dalí. Salvador Dalí a los seis años, cuando creía ser una niña, levantando la piel del agua para ver a un perro dormir a la sombra del mar (1950)


Paul Éluard celebra, en toda su poesía, ese ser único que acaba por confundirse con "una realidad inalcanzable para el pensamiento y las palabras". La busca del amor se confunde con la búsqueda de la unidad. El amor adquiere así la dimensión de un mito...(...)
...El amor sublime llama a divinizar al ser humano (...). El amor sublime representa, pues, en primer lugar, una revolución del individuo contra la religión y la sociedad... (...)
En tal concepción, la mujer ocupa el lugar de lo Absoluto.

Béhar, H. y Carassou, H., Le surréalisme


La complementariedad de dos amantes les permite engendrar el cosmos, como él los engendra a ellos.

Benayoum, Robert, Érotique du surrealisme


En un acto de fusión total, el ser humano, reconciliado consigo mismo y con el mundo, se convierte en el "microcosmos", en "resumen del universo".

Béhar, H. y Carassou, H., Le surrealisme


RAZÓN / IMAGINACIÓN
  
Todavía vivimos bajo el reinado de la lógica (...). Pero actualmente los procedimientos lógicos ya no se aplican más que en la resolución de problemas de interés secundario. El racionalismo absoluto que sigue la moda no permite considerar más que los hechos que atañen limitadamente a nuestra experiencia (...). Con la excusa de la civilización, con el pretexto del progreso, hemos llegado a desterrar del pensamiento todo lo que se puede clasificar, errónea o acertadamente, de superstición, de quimera, y a proscribir cualquier forma de investigación de la verdad que se sale de lo habitual.

Breton, A., Manifeste du surréalisme


René Magritte, Valores Personales (1951)


Para nosotros, jóvenes surrealistas de 1924, la razón era la gran "prostituta". Entendíamos que cartesianos, volterianos y demás funcionarios de la inteligencia no la utilizaban más que para conservar valores establecidos y muertos (...). Desde finales del invierno de 1924 nos abandonamos frenéticamente al automatismo (...). Objetivamente, añadiré que esta inmersión en la noche (en lo que los románticos alemanes llamaron el lado oscuro de las cosas), y a la llamada siempre deseable de lo maravilloso, se unía el juego: el juego serio.

Masson, A., Le Rebelle du surréalisme


La lógica congela la representación del mundo en una serie de antimonías -lo real y lo posible, la acción y el sueño, la normalidad y la locura-, que forman el aparato del conservadurismo social destinado a prevenir "cualquier  insólita agitación" del individuo.

Béar, H. y Carassou, M., Le surréalisme


Siempre  es la imaginación la única que actúa. Nada me puede asegurar la realidad, nada me puede asegurar que yo no la establezco sobre un delirio interpretativo, ni el rigor de una lógica, ni la fuerza de una sensación.

Aragon, L., Le Paysan de Paris


La imaginación que cada cual lleva dentro de sí es la única capaz de levantar la prohibición del ámbito en el que sin ella no podemos entrar. Sólo ella puede apartar los "barrotes de la lógica".

Béhar, H. y Carassou, M., Le surréalisme


René Magritte, El terapeuta, 1941


EL SUEÑO

Sólo el sueño concede al ser humano todos sus derechos a la libertad. Gracias al sueño, la muerte no tiene ya un sentido oscuro y el sentido de la vida se hace indiferente.
(...)¿Qué son el papel y la pluma, qué es escribir, qué es la poesía ante ese gigante que tiene los músculos de las nubes en sus músculos?
(...) El surrealismo abre las puertas del sueño a aquellos con los que la noche se muestra avara. El surrealismo es el punto de encuentro entre los encantamientos del sueño, el alcohol, el tabaco, el éter, el opio, la cocaína y la morfina; pero también es el que rompe las cadenas, no dormimos, no bebemos, no fumamos, no esnifamos, no nos pinchamos, y soñamos, entonces la rapidez de las agujas de las lámparas introduce en nuestros cerebros la maravillosa esponja desflorada del oro...

Boiffard, J. A., Éluard, P. y Vitrac, R., La Révolution surréaliste


Al individuo solitario, en el flujo y reflujo de multitudes desconocidas, en los ataques que libra sin cesar, en el torbellino de sensaciones y pensamientos, no le quedaría posibilidad alguna de salvarse si la noche no se ocupara de borrar las intrigas y obstáculos y de elegirle lo que necesita para perdurar. Si logra leer en sus sueños, conocerá el papel que le ha sido asignado entre los vivos.

Alexandre, M., Cassandre de Bourgogne



LO SURREAL

Así, pues, para Breton existe una interrelación muy estrecha entre la necesidad natural que rige el mundo y la necesidad humana, gracias a la cual se suelen realizar las aspiraciones más profundas del individuo. Parece que es posible reconciliar al ser humano con el mundo exterior desde que este deja de ser sentido como extraño u hostil.
Para llegar a dicha reconciliación (...), el surrealismo hubo de comenzar, sin duda, por rechazar la realidad del mundo. Este rechazo no era más que la primera etapa en un movimiento dialéctico llamado a renovarse hasta alcanzar el fin último: la fusión con el mundo.

Béhar, H. y Carassou., Le surréalisme


El principio del método surrealista no es la razón hegeliana, ni el trabajo marxista: es la libertad.

Béhar, H. y Carassou, Le surréalisme

Pido que se preste mucha atención a que las investigaciones surrealistas tienen una notable analogía en cuanto al fin con las de la alquimia: la piedra filosofal no es otra cosa que aquello que debería permitir a la imaginación humana tomarse una brillante revancha sobre las cosas; y aquí estamos de nuevo, después de siglos de domesticación del espíritu y de loca resignación, intentando liberar definitivamente esta imaginación a través del "prolongado, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos"...

Breton, A., Second Manifeste du surréalisme


Salvador Dalí, Naturaleza muerta viviente (1956)


Entre la "alta magia" y lo que Breton no vacila en llamar la "alta poesía", parece haber una profunda unidad de preocupaciones. En su "Teatro alquímico", Antonin Artaud transmite todo el alcance de ese encuentro entre la iluminación poética y las verdades arraigadas en la Tradición. (...)
A través de su práctica de la poesía, los surrealistas encontraron el sentido de la Gran Obra alquímica, que es hacer penetrar al iniciado en los misterios del cosmos.

Behar, H. y Carassou, M., Le surréalisme


Sabido es que la palabra poesía (...) no indica una fabricación ordinaria más que para aquellos que la reducen a orfebrería verbal. Pero, para aquellos que conservan el sentido del misterio poético, la poesía es una "acción sagrada". Es decir, excede la habitual escala humana de la acción. Como la alquimia, trata de unirse al misterio de la "creación primordial", es decir, realizar la Gran Obra en el hogar del microcosmos.
Esto muestra cómo, para los alquimistas, la operación material de la transmutación adquiría un valor "poético", mágico-sagrado. Y, recíprocamente, la poesía moderna (...) es también un proyecto de transmutación, pero esta vez del lenguaje, y sus detractores no saben bien lo que dicen cuando la califican de alquimia. La poesía intenta, asimismo, producir a través de una transmutación exterior una metamorfosis interior. En el caso del surrealismo, este inaugura una tentativa de metamorfosear al ser humano y al universo por la conjunción de la escritura y del azar objetivo, y por los síntomas precursores de la videncia y de la futura glorificación del ser humano, la escritura inaugura una tentativa de metamorfosis del ser humano y del universo.
Así, la alquimia es poesía en el sentido estricto del término, y el surrealismo es verdaderamente una transmutación alquímica. Por la transmutación de la materia mineral o verbal, la finalidad de una y otro es la metamorfosis del ser humano y del cosmos.

Carrouge, M., André Breton et les données fondamentales du surréalisme


La vía cognoscitiva del surrealismo encierra, igual que la de la alquimia, una voluntad de transformar al ser humano y al universo, de darle al ser humano el lugar que le corresponde a través de la recuperación de sus capacidades perdidas.

Béhar, H. y Carasou, M., Le surréalisme



Rene Magritte, El retorno (1940)


El recuerdo de un paraíso perdido autoriza al ser humano a no conformarse con las condiciones que le son dadas en este mundo, y le suministra también la fuerza suficiente para intentar superarlas.

Béhar, H y Carassou, M., Le surréalisme


...Vivimos en los escombros del paraíso. De ahí que, además, contemos con la esperanza de alcanzar el punto supremo.

Carrouges, Michel, André Breton et les donées fondamentales du surréalisme


Salvador Dalí, Rosa meditativa (1958)



Lecturas:

Adonis, Sufismo y surrealismo. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2008


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miércoles, 12 de junio de 2013

Bibliomancia


Edición manuscrita del Divan (poemario) de Hafez de Shiraz


Comparables a los hermosos alicatados de las mezquitas iraníes, los versos de Hafez están tan llenos de destellos y de movimiento que nos atrapan; ostentan un dominio técnico, una brillantez de imágenes y una melodía tales que sólo puede ser el fruto de un creador inspirado y, ante todo inteligente y lúdico. A través de ellos podemos detectar el goce de su autor al realizar cada una de sus piezas como un orfebre y al construir ese mundo propio singular y deslumbrante, como un mosaico formado de piezas análogas que aparecen en posiciones distintas y cambiantes de contexto, de modo  que el ojo no tiene reposo y es siempre atrapado por la sorpresa. Esto explica que dichos poemas no envejezcan, que a cada lectura parezcan renovados, y que estén presentes en el mundo persa actual como referencia y punto de apoyo, tanto de la vida cotidiana -pues a ellos se acude para consultar el futuro- como en la creación.

Clara Janés



En el último número impreso de la revista Mundo Iranio que acabo de recibir se encuentra un interesante y divertido artículo firmado por su director Joaquín Rodríguez Vargas. En el hace referencia a la bibliomancia, práctica adivinatoria que consiste en abrir un libro al azar e interpretar las primeras líneas que aparecen contextualizándolas en una determinada consulta. Utilizada ya durante la época romana con obras como la Eneida, en la Edad Media con la Biblia, así como con el Corán desde los primeros siglos de la Hégira en el mundo de influencia árabe, en lengua persa esa capacidad oracular recaería en el Divan escrito en el siglo XIV por Hafez de Shiraz. Éste es considerado por muchos como el mejor poeta en lengua persa, e incluso actualmente en las universidades iraníes existe una asignatura dedicada a él, la conocidad como Hafez senasi, que traducido sería algo así como "Hafezología". Sus poemas, aunque considerados como pertenecientes al género sufí o místico, dentro de la popular práctica bibliomántica serán asimilados de diferente forma dependiendo de la realidad personal y los motivos particulares de cada interesado en su demanda de predicción.
Ilustración inspirada en el Divan de Hafez
Así por ejemplo, el vino tan presente en sus versos será interpretado por el consumidor hedonista de esa bebida como exaltación de los placeres báquicos, y un espiritual verá en cambio una alusión al vino místico cuya embriaguez lleva al iniciado a la unión con la divinidad. Cuando hable del amor, será fácil que a un enamorado se le presente el rostro sensual de su amada, mientras que un místico sufí podrá entenderlo de forma trascendental como el impulso de atracción hacia Dios. Es por ello que éste metodo de adivinación puede dirigir los poemas de Hafiz a una finalidad mundana o de elevación espiritual, dependiendo de las diferentes sensibilidades desde las que sean leidos.
La especial ambivalencia del Divan en el que se mezcla el vino como símbolo espiritual, para un poco después referirse al vino material, las diferentes significaciones entre el amor sagrado y el amor profano, oscilando entre la más profunda gnosis y la picaresca dando lugar a interpretaciones  arbitrarias, es propiciada por el particular tratamiento que Hafez hace de la forma poética conocida como gazal. Forma lírica propia de la literatura árabe, persa y turca que tradicionalmente giraba en torno a un solo tema, y que, nuestro poeta, modificó de forma revolucionaria al conseguir tratar dos o más de ellos con una técnica que se ha relacionado con el contrapunto musical. Con su nuevo método descubierto, los diferentes temas podían no estar relacionados unos con otros, e incluso parecer incongruentes, pasando luego a ser resueltas sus discordancias en una armonía final. Así, según Arberry, "no era necesario desarrollar el tema según su conclusión lógica: fragmentos de temas podían estar en su poema sin perjudicar la unidad resultante".
Edición manuscrita s.XVI
Esta peculiaridad de sus composicines poéticas, también parece ayudar a hacerlas especialmente idóneas para la consulta adivinatoria, propiciando, como ya referí, las múltiples significaciones del poema que surge al azar haciéndolo adaptable a la realidad de cada bibliomántico. El éxito de tal práctica dió lugar a que desde que Hafez escribiera su célebre poemario, se hayan narrado leyendas anecdóticas, curiosas y divertidas teniendo como protagonistas a personas de toda condición, algunas de ellas recopiladas por diferentes autores. A continuación transcribo las seleccionadas por Mundo Iranio.



Bibliomancias con el Divan de Hafez
(fragmento)
Por
Joaquín R. Vargas
(Director de Mundo Iranio)


Han sido muchas las bibliomancias famosas con el poemario de Hafez, algunas de las cuales relata E. G. Browne en su obra A Literary History of Persia cuyos cuatro volúmnes se publicaron entre 1905 y 1924. Una de las relatadas, quizá, la más antigua ya que se refiere al entierro del poeta, cuenta que al morir Hafez hubo quienes no querían que fuese enterrado en el cementerio de los musulmanes, y al confiarse el asunto a una consulta de su Divan, salió este verso:

No escatimes en pasar junto al cuerpo de Hafez
que aunque esté ahogado en el pecado, va al paraíso

Otro fal con el que nos deleita el profesor Browne está relacionado con un rey de la dinastía safaví, Sah Tahmasp I. Cuenta que cierto día que estaba este rey jugando con un anillo que tenía un sello  (jatam), cuando éste se cae y se estravía, y que no encontró por mucho que buscó. Entonces decidió consultar a este poeta sobre su sello perdido, y salió este verso:

Corazón que revela lo Oculto y posee la copa de Yamsid
¿por qué se entristecerá por un sello que por un momento se pierda?

El rey se quedó tan maravillado al leer el verso que se puso a golpearse las rodillas, y esto haciendo dio con el sello que se había ocultado entre los pliegues de su ropa.
Otro caso de bibliomancia que cuenta Browne está relacionado también con otro rey safaví, Sah 'Abbàs II, que mientras se dirigía a Tabriz para conquistar Azerbaiyán, abrió el Divan de Hafez y vio este verso:

¡Hafez!, con tus poemas conquistaste Iraq y Persia
ven que le ha llegado el turno a Bagdad y a Tabriz

En todo caso, quizá la leyenda más simpática referida por Browne sea la de cierto joven que acudió a la tumba de Hafez, todo borracho, con ropas de encajes de oro y con mucho garbo, y que al abrir el Divan se encontró este verso:

Al pasar ebrio y vestido con capa de encajes de oro
dale un beso como ofrenda a Hafez que de lana vestía

El joven, al leerlo, rio y dijo que un beso era poca cosa, que le daría dos, pero se fue sin darle ni uno ni dos, y cuano a la semana siguiente volvió a pasar por la tumba, volvió a abrir al azar el poemario y apareció este verso ante sus ojos:

Dijiste que "me emborracho y dos besos te daría"
pasado se ha la promesa y no hemos visto ni un beso ni dos

El joven volvió a decir que qué eran dos besos, que le daría tres, pero volvió a atender sus asuntos sin cumplir con su promesa. A la semana siguiente volvió a la tumba, y al abrir el diván leyó este verso:

Los tres besos que de tus labios me prometiste
si no los das, serás mi deudor

Al leer aquello, el joven cayó a los pies de la lápida y no dejó de besarla.
También el traductor al persa de la obra de Browne, 'Ali Asgar Hekmat, añadió a pie de página otros augurios que él había escuchado de boca de otros. Nos quedamos con el que nos resulta más familiar, por estar más relacionado con la historia del Reino Unido. Refiere el traductor que un amigo suyo inglés, amante de la poesía persa, le contó que cuando en 1936 aún no se sabía si Eduardo VIII de Inglaterra iba a optar por la Corona o por irse con su amada norteamericana, Madame Simpson, fue junto a otros amigos ingleses residentes en Shiraz a consultar en la tumba de Hafez el desenlace de lo que en el Reino Unido se había convertido en una crisis de la Corona. Al abrir el Diván, se encontraron con este verso:

Hacer lo que te viene en gana mirando  un momento un rostro de luna
Es mejor que ir cada día bajo palio real y toda esa parafernalia.

Tal como sabemos, Eduardo VIII renunció al trono para hacer lo que "le vino en gana", y no un momento, sino para estar de por vida mirando el "rostro de luna" de su amada.


Animado por estos legendarios relatos seleccionados por Mundo Iranio, y aunque soy excéptico con respecto a la práctica de las diferentes mancias, voy a buscar una edición que tengo por casa del Divan de Hafez. Se trata de la edición publicada con el título Hafez Shirazí 101 Poemas por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo traducidad por Clara Janés y Ahmad Taherí. De forma lúdica recito la invocación de rigor para llevar a cabo la consulta:

Oh Hafez de Shiraz
échame una mirada

estoy buscando un secreto
y tú lo adivinas todo

por tu dulce lengua
por el Corán que has memorizado

adivina este mi augurio

Seguidamente pienso en la predicción que espero me sea revelada, en este caso mi curiosidad va dirigida a cómo acontecerán mis próximas vacaciones de verano. Abro una página al azár y leo:


¡ROMPAMOS EL TECHO DEL CIELO!

Ven, y esparzamos las flores y echemos vino en la copa,
propongamos un mapa nuevo, rompamos el techo del cielo.

Si la tristeza pone en marcha sus tropas para verter la sangre de los amantes,
mi escanciadora y yo nos uniremos para desfondar las bases.

En cáliz de vino púrpura, esencia de flor derramaremos.
En pos de la brisa de circular perfume, azucar verteremos en el vaso del incienso.

Si anhelas el jardín del Edén, ven con nosotros a la bodega:
situado junto al tonel, te lanzaremos, sin más, al río del paraíso.


Bueno, lo cierto es que no tiene mala pinta lo que me encuentro, y de nuevo mi curiosidad me lleva a profundizar en su contenido. En la introducción que al Divan hace Clara Janés, ésta se refiere precisamente a la bella expresión que da título al poema aparecido en mi consulta, "Rompamos el techo del cielo". Según ella, estaría emparentada con otra expresión frecuente en la mística sufí "rompamos el ídolo", que significa "luchar y eliminar el orgullo del ego, paso necesario para alcanzar el rapto, aquello a lo que conduce el vino, cantado por el poeta desde distintos ángulos". Por lo que veo, para "romper el techo" que daría paso a entrar en contacto con el mundo celeste o paradisíaco al que ya me había hecho la ilusión se anunciaba para mis próximas vacaciones en esos versos aparecidos al azár, se hace imprescindible eliminar el orgullo y el ego. Así, creo, podría entender el sabio mensaje que me dirige el gran poeta persa. 
Humíldemente pienso que, empresa dificil, por no decir imposible, es esa que me propones Hafez...
El Paraíso tendrá que esperar.


Encuadernación del Divan de Hafez (s. XIX)



Lecturas:

Joaquín R. Vargas Revista Mundo Iranio nº 3 pgs. 88-90

Hafez Shirazí, 101 Poemas, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo 2004 (Traducción de Clara Janés y Ahmad Taherí


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domingo, 17 de febrero de 2013

Blanco

Nieve recién caída en algún lugar del Pirineo. Febrero de 2013



 "La nieve me recordó a Dios -respondió Ka-. La nieve me recordó lo misterioso y hermoso que es este mundo y que vivir es en realidad pura alegría."

 Orhan Pamuk, Nieve


"...el blanco, que a veces se considera un no-color, es el símbolo de un mundo, donde han desaparecido todos los colores como cualidades y sustancias materiales. Ese mundo está tan por encima de nosotros que no nos alcanza ninguno de sus sonidos.
Es un silencio que no está muerto sino, por el contrario, lleno de posibilidades. El blanco suena como un silencio que de pronto se puede comprender. Es la nada juvenil o, mejor dicho, la nada anterior al comienzo, al nacimiento."

Wassily Kandinsky, De lo espiritual en el arte


"El blanco implica la integración de todos los colores, es la claridad absoluta y sin mácula. En su estado no manifiesto, supone el color de la luz pura antes de su individuación, antes de que el Uno sea los muchos. La luz, apreciada simbólicamente como el blanco, desciende del sol y representa la Unidad."

Nader Ardalan y Laleh Bakhtiar, El sentido de la Unidad



En el sufismo persa el blanco es símbolo de la Unidad ilimitada, de la esencia divina como pura luz incolora anterior a su manifestación en los infinitos colores. En su rica tradición poética, tal simbolismo será ilustrado a través de imágenes como la nieve y la salina o Mina de Sal, encontrando los poetas en ellas un emblema de la regeneración espiritual, del cuerpo completamente puro que se ha privado de todo color, del "morir antes de morir", de la "extinción en el Amado".
Antoni Gonzalo Carbó en un interesante artículo aparecido en el nº 1 de la revista Mundo iranio analiza este simbolismo en poetas como, entre otros, Attar, Rumi o Sabestari, así como la influencia que se puede apreciar en el cine iraní. Entre otras películas se refiere a El árbol de la vida (Derajt-e yan) de 1998 dirigida por Farhad Mehranfar (fotograma en imagen superior). Este filme, entre la ficción y el documental, muestra que el uso tradicional de los colores opera más con el propósito de evocar una reminiscencia de la realidad celestial de las cosas que con el de imitar la naturaleza de los objetos . En una escena los cazadores tiñen la blanca nieve con la sangre de un ciervo, imagen que evoca la extinción del cuerpo (del color: la sangre) en la incolora Unidad. Una voz en off describe dicho paisaje nevado en los siguientes términos: "Todo estaba nevado, los colores bajo la nieve se morían". Este blanco en el que los colores se disuelven simboliza la Unidad de la Existencia, el voyud incoloro e ilimitado.
A continuación algunos fragmentos entre los que también aparecerá la relación de este simbolismo con el Simorg, el ave mítica persa sobre el que Farid al-din Attar escribiera su conocida obra La conferencia de los pájaros.


 La extinción en la Salina de la Realidad (fragmentos)
Por
 Antoni Gonzalo Carbó 
 (Universitat de Barcelona)


(...) Como en otras culturas y tradiciones, en el Irán preislámico el blanco es el símbolo del reino espiritual de luz en el mazdeísmo, y de la pureza en el zoroastrismo. En el Islam, el blanco (árabe. abjad, persa sefid) es el color sunní, mientras que el verde es el color si'í por excelencia. En la espiritualidad musulmana el blanco, que constituye la integración de todos los colores, es puro e inmaculado.
En la mística islámica, en su estado no-manifestado, el blanco es el color de lo Absoluto antes de la individualización, antes de que el Uno se manifieste en lo múltiple, el color de la Luz de la unidad divina, del mundo superior (lahut/yabarut). La luz, que simbólicamente es vista de color blanco, desciende del sol y simboliza la unidad. No existe símbolo más perfecto de la Unidad divina que la luz. El color pone de manifiesto la riqueza intrínseca de la luz. La luz directa es cegadora; mediante la armonía de los colores adivinamos su verdadera naturaleza, en cuyo interior se encuentran todos los fenómenos visuales. En el sufismo, el color blanco es un color litúrgico y además el símbolo de la purificación del cuerpo (del alma corporal) como preliminar del retiro -ablución ritual-, el signo distintivo de que el iniciado ha limpiado su alma y purificado el espejo de su corazón, entrando así en el mundo espiritual.
En los siguientes versos del Moulana (D 1759) se resumen algunos de los puntos que hemos expuesto:

"¡Ah! sin el menor color ¡y sin signo alguno soy!
¿y cuándo podré verme al fin tal como realmente soy?..."

El hombre "sin el menor color" del verso de Rumi, es el hombre que se ha desprendido de todas las cosas, el hombre vacío que sólo lleva dentro de sí la imagen del Amado, del "hálito sin color" (D 1315, 1365)

(...) La dualidad ya no existe para el sufí que alcanza el último estado, la "unión" absoluta en la que toda dualidad desaparece. Pues tal como escribe el seyj Mahmud Sabestari (m. 720/1320) en unos versos de su poema místico titulado Golsan-e raz (El jardín del misterio):

"Alejados de todo color y de todo perfume
ellos se lavan en el vino purificado
todos los tintes, negros, verdes o azules, 
beben de una misma copa de este vino puro
por ello los sufíes se hacen puros y sin atributos"

Rumi expresa el despojamiento y el pulimento del alma del místico por medio de la imagen simbólica del "corazón blanco" (M II:159):

"Purifícate de los atributos del ego, con el fin de poder contemplar tu propia esencia pura, y contempla en tu propio corazón todas las ciencias de los profetas, sus libros, sus profesores sus maestros.
El libro sufí no está compuesto de tintas y de letras; no es otro que el corazón blanco como la nieve."

Los sufíes conciben el universo a la manera de una imagen de Dios, que se proyecta y refleja. La luz divna brota y desciende en una serie de emanaciones hasta reflejarse en las tinieblas del no ser, cada uno de cuyos átomos manifiesta algún atributo de la divinidad. Para Rumi la creación es una manifestación multiforme y multicolor de una única luz que precede  a todos los colores: la blancura resplandeciente que es Dios. La creación es la explosión de esta ausencia de color primordial en forma y aspecto, produciendo la ilusión de individuación, separación, distinción y oposición. Rumi explica (en el encabezamiento previo a M I:2365) que cada cual mira la existencia a través de un vidrio de un color particular, viendo la verdad reflejada en un matiz diferente, dependiendo del lugar donde cada uno se halle, de manera que cada cual ve todos los otros a partir del círculo de su propia existencia: un vidrio azul hace ver el sol azul, un vidrio rojo, rojo; pero cuando el vidrio escapa al color, se vuelve blanco, y entonces es más fiel que todos los otros a lo Real y se convierte en el modelo de todos. Sólo el profeta, el verdader Imam, el ejemplar, puede mirar por encima del prisma y discernir la real y no refractada blancura de la luz. 
Esta es la razón por la que Rumi, siguiendo la concepción platónica del alma incolora, informe e intangible de Platón y de Plotino, considera que para que el hombre pueda "escapar de este mundo de la nada" (M I:2368), el alma debe ser pulida, depurada del color de la herrumbre de la existencia carnal, para convertirse en el espejo de la unidad: alma liberada de los atributos del ego que Moulana designa por medio de la imagen del "corazón blanco".
(...) En el lenguaje místico de Attar y de Rumi el término "color" simboliza "la objetivación", "el fenómeno", "la existencia aparente", y "la ausencia de color" significa la existencia absoluta, despojada de toda objetivación.
(...)También para Rumi, más alla de los dualismos de la obediencia y la rebelión, de la fe y la incredulidad, del bien y del mal, todos los cuales son producidos por las multiplicidades introducidas dentro del ser de la creación, lo que constituye  el sentido de la doctrina islámica del tauhid - la Unicidad o Unidad divina. La Unidad es la única Realidad. No hay más que una sola Existencia, Dios y el mundo, las criaturas y el Creador, no son más que uno (vahdat al voyud). Creer en un Dios separado del mundo no es más que un dualismo, opuesto al tauhid. La multiplicidad sólo es una apariencia, una ilusión.
(...) Del mismo modo el arte islámico busca siempre relacionar la multiplicidad de las formas, contornos y colores con el Uno, el Centro y el Origen, reflejando con ello, a su manera el tauhid en el mundo de las formas que le es propio.
La meta del sufismo es la unión con Aquel que es Absoluto e Infinito, el único que está más allá de toda limitación, Aquel que es absolutamente libre. Los sufíes, por tanto, consideran la libertad (árabe hurriyya, persa azadegi) casi como sinónimo de la meta del sufismo. Toda su aspiración consiste en integrar lo individual en lo universal. Para ellos la libertad interior significa el logro del desapego y la pobreza espiritual (faqr). La estación mística más elevada es la Estación suprema de la plena realización de la Unidad (tauhid), que constituye el fin de la vida espiritual. En la mística del unus-ambo de Rumi, el amante y el Amado se funden en uno solo, simbolizado por la adquisición de un mismo color: "Somos uno y no dos, / de un mismo color y tono".
(...) El canto de Simorg (ave mítica persa) representa la sintesis de todos los sonidos y su plumaje reúne todos los colores simbólicos de los estados místicos transitorios del alma durante su viaje espiritual. Esta es la razón por la cual algunos maestros sufíes como Sehab al-Din Yahyà Sohravarde (m. 587/1191), Seyyed 'Ali Hamadani (m. 786/1384) y Sams al-Din Md. Lahiyi (m. 912/1506-7), dicen que Simorg es "sin color" (bi.rang), puesto que ella los integra todos. Este pájaro es la coalescencia universal de todas las almas convertidas en plérôma del tauhid. Como la cola desplegada del pavo, con doscientos ojos brillantes, el plumaje de Simorg es multicolor, y así pues indefinible por un color determinado. Lo mismo se puede decir de la esencia divina inclasificable y llamada "sin atributos" (bi sefat). (...) Antes que Rumi, Sohravardi (al-maqtul) afirmaba en su relato visionario Safir-e Simorg: "Sabe que todos los colores (persa naqseha) derivan del (ave mítica) Simorg, pero él mismo no tiene color (rang nadarad). Su nido está en Oriente, pero su lugar en Occidente no está vacante." El pájaro místico Simorg, o al-Anqa, es el símbolo de la Divinidad hacia la cual se dirige el místico. San Juan de la Cruz dirá a su vez que el pájaro solitario de su alma, aunque no tiene determinado color", posee a la vez todos los colores, con lo que el poeta significaba simbólicamente el desasimiento del alma de todo lo creado. En la alquimia, el lapis contiene o produce todos los colores.
Para Rumi , el Amado imprime los matices o colores (rang-ha), los aspectos de este mundo, pero el Uno inefable "no tiene color" (bi rangi). En el sufismo, de forma similar al dualismo maniqueo, la luz del mundo superior (lahut/yabarut) es pura blancura; la luz sonrosada de la aurora  representa el tránsito de la negrura de la noche de los sentidos y de la aniquilación (fana') a la blancura del alba, la iluminación del espíritu. (...)


Lecturas:

Mundo Iranio nº 1 (pags. 69-80)


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El Desierto y las Ruinas

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domingo, 30 de diciembre de 2012

La rebelión de Satán

Miniatura persa s. IXX. Escena de la inclinación de los ángeles ante el recién creado Adán por orden de Dios, mientras arriba a la derecha en color oscuro, Iblis (Satán) se niega a obedecer.



"Sí, Dios creó al hombre ante nuestros ojos, los de los ángeles. Luego, de repente, nos pidió
que nos prostáramos ante él. Y, tal como está escrito en la azora de los Lugares Elevados, mientras todos los demás ángeles se postraron, yo me negué. Le recordé que Adán había sido creado de barro y yo de fuego, una materia muy superior, como todos sabéis. No me postré ante el hombre. Y Dios me consideró "soberbio".
-Desciende del Paraíso -me dijo-. No te corresponde  a ti presumir de grandeza aquí.
-Permíteme que viva hasta el día del Juicio, hasta la resurrección de los muertos- le pedí.
Me lo permitió. Y yo le prometí que durante todo este tiempo me dedicaría a apartar del buen camino a la estirpe de Adán, quien fue la causa de mi castigo por no haberme postrado ante Él. Y Él me contestó que enviaría al Infierno a todos a los que yo apartara del buen camino. Sabéis que ambos seguimos cumpliendo nuestra palabra".
 
Orham Pamuk, Yo el Diablo (capítulo 47 de Me llamo rojo)


"Dios ordenó a Iblis: '¡Prosternaté ante Adán!', y sin embargo, Dios no quería que lo hiciera y él no lo hizo".

Hoywiri, Kashf-ol mahyub




En la tradición islámica Satán es conocido como Iblis, nombre donde encontramos la raíz arábiga trilítera BLS cuyo significado se relaciona con estar abatido, triste y sombrío, llevado a la desesperación. Fue antes de su expulsión el ángel más elevado de la Corte de Dios, sirviéndole durante setencientos mil años según algún texto, allí era conocido con su primer nombre 'Azāzil. Dios creó a Iblis de fuego y a Adán de barro. Cuando Dios ordenó a los ángeles prosternarse ante Adán todos obedecieron excepto Iblis, motivo que tendría como resultado la expulsión de su cercanía, castigo que padecerá hasta el Día Final. Viendo en Adán el motivo de su expulsión, Iblis juró ante Dios que llevaría a sus descendientes lejos del creador por el camino del mal.
Dentro de las abundantes interpretaciones esotéricas y gnósticas de textos sagrados, algunos  maestros sufíes exponen la opinión de que la negativa de Iblis a prosternarse ante Adán fue Voluntad de Dios y dispuesta por el decreto preeterno. El imán Ya'far  Sādeq lo comenta así:

"Él ordenó a Iblis prosternarse ante Adán, deseando que no lo realizase, pues si lo hubiese deseado, Iblis lo habría hecho. Él prohibió comer del árbol, aunque desaba que lo hiciese, pues si no lo hubiese deseado, Adán no habría comido."

En la literatura sufí también aparecen escritas las motivaciones expuestas por el propio Iblis que le llevaron a su desobediencia, ésta tan solo aparente, porque el hizo lo que verdaderamente Dios quería. Según Sanāi:

"Adán era de de arcilla; yo era de luz purísima;
yo me decía que yo era el elegido, más el elegido fue Adán
Los ángeles me decían: ¡No te prosternaste!
¿Cómo podría hacerlo si eso fue lo que Él quería?
Oh alma mía, ven, no descanses en tu devoción;
estos versos son para aquellos que poseen visión.
Cuando finalmente, comprendí qué destino me había tocado;
las lágrimas de cien fuentes manaron de mis ojos.
¡Oh vosotros, los cuerdos en el amor!, yo tampoco cometí pecado;
no se puede hallar el camino hacia Dios sin su satisfacción."

Algunos sufíes también son de la opinión de que la desobediencia de Iblis a inclinarse ante Adán era debida a su condición de verdadero testigo de la Unicidad divina, y por lo tanto solo reconocía y deseaba a Dios, y solo a él debía sumisión. "Yo solo te reconozco a Tí y solo me prosterno ante Tí". Como testigo de la Unicidad Divina (mowahhed), Iblis se encontraría en el estado privilegiado del que ha ido más allá del mundo de la dualidad, del que ve todo lo que tiene lugar en la creación como emanación de Dios. Son muchos los maestros que por esto lo alabarán, viendo en él un verdadero amante de la Belleza y la Majestad divina. Es según esta interpretación de la figura de Iblis por lo que sería considerado dentro de alguna doctrina como un verdadero caballero espiritual, un yawanmard. Él no se prosternó ante Adán porque en el reino de la caballería espiritual uno no debe elegir a otro por encima de Dios (¿Posible antecedente del supuesto culto satánico en Occidente de los Caballeros Templarios a la figura de Baphomet?). Siendo fiel a esta norma de caballería hasta las últimas consecuencias, Iblis mostró tal virilidad que aceptó la eterna maldición, de este modo no permitió que su nombre fuese mancillado en el registro de los caballeros por prosternarse ante Adán. Sobre la aceptación sin reservas de la voluntad divina y su espiritu de sacrificio 'Ein-ol Qozat Hamadani escribe:

Iblis dijo: "Desde que mi Bienamado me obsequió con su recuerdo, no me preocupo de si el manto es blanco (de la dicha) o el manto negro (de la desdicha), y quien haga la distinción entre ambos sigue siendo un inmaduro en el amor. De la mano del Amigo, (venga lo que venga es bueno), sea miel o veneno, dulce o amargo, Misericordia o Cólera. Quien únicamente ama Su Misericordia, en realidad, sólo se ama a sí mismo, no al Amado".

Así Iblis, a pesar de ser maldecido y humillado, sería considerado un modelo de autosacrificio y altruismo, valores indispensables de todo yawanmard, que textualmente se podría traducir como "el eternamente joven" o "el joven de espíritu". En la Persia pre-islámica se llamaba con este nombre a los seguidores de la teosofía de los reyes. Ésta tradición de caballería (yawanmardi) estaba basada en los valores de la generosidad, sacrifio y humildad, compasión hacia todas las criaturas,  dedicación y auxilio de los oprimidos y desamparados, así como no faltar nunca a la palabra dada. Todas esta cualidades se convirtieron más tarde en las virtudes del hombre perfecto de los sufíes. Actualmente en Persia todavía se refieren con este nombre a los hombres de bien en general, y en especial a los sufíes como herederos de esta teosofía en el Islam. 
En las diferentes interpretaciones que ha inspirado la figura de Iblis dentro del esoterismo islámico abundan evidentemente las negativas, entre ellas la envidia, tal como se puede apreciar en estos versos de Rumi pertencientes al Mathnawi:

"Si en la Senda la envidia te agarra del cuello,
es la (manera) de Iblis y su extrema codicia.
Porque él, a causa de su envidia, odia a Adán
y está en guerra con la dicha por esa envidia".

También en el Mathnawi encontramos palabras que previenen sobre el poder ejercido por Iblis a través de la fantasía:

"Has de saber que Satán está en todo aquel que apaga tu espíritu.
Se ha escondido el Demonio bajo tu piel.
Cuando no encuentra una forma (externa), entra por la fantasía,
para que  esa fantasía te lleve a obrar mal:
ora la fantasía de la lujuria, ora de tu negocio,
ora la fantasía del conocimiento, ora la de tu casa y tu hogar.
Estate atento, repite en cada instante: 'No hay poder...', 
no sólo con palabras sino también en lo hondo de tu alma".

Rumi dedicó algunos textos a Iblis en su obra, entre ellos transcribo algunos analizados por William C. Chittick en un capítulo de su libro La doctrina sufí de Rumi, en los que cabe destacar la idea de que Iblis es parte integrante e inseparable de la creación divina y, como no, también del hombre.


La Caída (Fragmentos)
Por
William C. Chittick 
 

El estado del hombre en la tierra como individuo separado de su prototipo espiritual se debe a la caída de Adán. Rumi explica a su vez la caída diciendo que proviene del hecho de que Dios expulsó a Iblis (Satán) del Cielo. Según el Corán,

Nosotros (Dios) te creamos (al hombre); cuando te formamos,
dijimos a los ángeles: "Inclinaos ante 
Adán"; así, pues, se inclinaron,
salvo Iblis -no era uno de los que se inclinan.
Dijo Él: "¿Qué te impidió
Inclinarte cuando te lo ordené?"
Dijo él: "Yo soy mejor que él; Tú
Me creaste de fuego, y a él lo creaste de arcilla".
Dijo Él: "Desciende de aquí;
no te corresponde llenarte de orgullo,
así, pues, vete; en verdad, eres de los que son humillados"
(VII, 10-12)

La razón por la que Iblis no se inclinó ante Adán es que sólo veía el lugar de Adán en el macrocosmos, es decir, sólo veía los aspectos externos de la naturaleza. Por otra parte, Iblis decidió no inclinarse ante Adán haciendo uso de la razón, o la facultad de conocimiento individual y particularizado (juz'i), separado de la gnosis y la iluminación que proviene del Intelecto divino. Ve con discernimiento, dice Rumi,

No sea que te conviertas en un hombre ciego de un ojo, como Iblis; éste, como persona disminuida (privada de visión perfecta), ve (una) mitad y no (la otra) mitad.
Vio la arcilla de Adán pero no vio su obediencia a Dios:
vio en él a este mundo pero no vio a ese (espíritu) que contempla más allá del mundo (IV, 1616-17)

Él (Iblis) tenía conocimiento, (pero) como no tenía amor religioso no vio en Adán más que figura de barro (IV, 260)

El que está bendecido y familiarizado (con los misterios espirituales) sabe que la inteligencia (la razón) es de Iblis, mientras que el amor (la gnosis) es de Adán (IV, 1402)

Iblis es la personificación de la tendencia que hay en el cosmos hacia la dispersión y el alejamiento del Centro, la que hace que el mundo esté separado de Dios.


Representación de Iblis (Satán) en el manuscrito del s. XIV Kitab al-Bulhan (Libro de las Maravillas) de Abul Hasan Al-Isfahani


Microcósmicamente, representa la tendencia del hombre que ocasionó la Caída, es decir, su nafs o yo carnal. De modo similar, los ángeles que se inclinaron ante Adán están relacionados con la naturaleza más íntima del hombre y con sus facultades espirituales, y así con el amor a Dios, la gnosis, y el conocimiento integral de la esencia del hombre.

Puesto que el Ángel es uno en origen con la Inteligencia (la gnosis, no la razón) (y sólo) se han convertido en dos fromas (diferentes) por la Sabiduría (divina)...
La Carne (nafs) y el Diablo (también) han sido (esencialmente) una misma cosa desde el principio, y han sido un enemigo y un envidioso de Adán.
El que vio a Adán como un cuerpo huyó (de él con desdén), mientras que el que (lo) vio (como) la Luz fiel se inclinó (venerándolo) (III, 3192 ss.).

El alma carnal y el Diablo (siempre) han sido una sola persona (esencialmente); (pero) se han manifestado de dos formas...
Tienes un enemigo así en tu parte interior: él es el impedimento del inelecto y el adversario del espíritu y la religión (III, 4053 ss.).

Al igual que Iblis no podía ver nada más que los aspectos exteriores, la caída de Adán también se produjo cuando sólo miró la forma externa de la creación y vio el mundo como una realidad independiente aislada de Dios. La caída del hombre es el resultado de la ceguera del "ojo del corazón" (chasm-i dil o 'ayn al-qalb), el único que ve con la visión de la gnosis.

Enfermo, sin duda, y con mal sabor es el corazón que no conoce (no puede distinguir) el gusto de esto y aquello.
Cuando el corazón se vuelva sano (se cure) del dolor y la enfermedad, reconocerá el sabor de la falsedad y la verdad (puesto que "Dios enseñó los Nombres a Adán").
Cuando el deseo de Adán por el trigo (el fruto prohibido) creció, le robó la salud al corazón de Adán...
... el discernimiento huye del que está ebrio de vanos deseos (II, 2737 ss.)

(Dios dijo:) "Oh Adán, busca mi Realidad, que cautiva el corazón: abandona la cáscara y la forma (exterior) del trigo (prohibido)" (VII, 3710)


 Adán y Eva expulsados del paraíso. Miniatura persa procedente de Falnama el Libro de los presagios s. XVI


(...) Antes de la caída todas las criaturas estaban unidas en armonía y manifestaban las cualidades de Dios en una riqueza simultánea. "Ovejas y lobos vivían juntos y en paz". Pero con la pérdida del Edén las posiciones se materializan y la criatura se enfrentó a la criatura." "¡Descended!", dice Dios en el Corán, "seréis enemigos unos de otros" (VII, 23). Se produciría una secuencia de acontecimientos análoga si los pensamientos encontrados en la mente de las personas se materializaran de golpe y, una vez materializados, empezaran a hacerse pedazos unas a otras.

Desde el punto de vista moral, los acontecimientos que ocasionaron la caída de Adán se consideran un pecado y un defecto, pero desde un punto de vista estrictamente metafísico no es necesariamente así; la caída se puede ver como una consecuencia necesaria del despliegue de las posibilidades principales o arquetipos contenidos en el "Tesoro Escondido". Si Adán no hubiera caído, no se habrían podido manifestar todas las posibilidades presentes en la esencia divina. Rumi muestra algo de esta perspectiva en el pasaje siguiente:

Una marca de Adán desde la eternidad era esta: que los ángeles pusieran la cabeza (en el suelo) ante él, porque era el lugar de él (es decir, adecuada para la dignidad de Adán).
Otra marca era que Iblis, diciendo "Yo soy el rey y el jefe", no inclinara su cabeza.
Pero si Iblis también hubiera venerado (a Adán), él (Adán) no habría sido Adán: habría sido otro.
A la vez la veneración de todos los ángeles es la piedra de toque de él, y su negación por aquel enemigo (Iblis) es lo que lo prueba (II, 2119-22)

(...) La tendencia separativa y "negativa" personificada por Iblis, que se manifiesta en el nivel macrocósmico por la separación respecto a Dios del hombre caído y por todos los males que siguen a ello, posee también un aspecto positivo, que es particularmente evidente en el nivel del macrocosmo. En ausencia de esta tendencia el universo no podría mantenerse unido ni un instante, ni podría existir ningún ser creado, pues esta tendencia es en sí misma uno de los elementos constitutivos de la existencia. Es la separación respecto a Dios lo que "solidifica" el mundo.
Así, si todos los hombres alcanzaran el estado de Hombre Universal (lo que en el estado actual de la existencia cósmica es de hecho una imposibilidad), el mundo sería reintegrado en el Principio, y el Edén se restablecería, es decir, el mundo como tal dejaría de existir.
En el Mathnawi, Rumi expresa estas ideas diciendo que la desatención -el olvido de Dios- mantiene el mundo: 'A'ishah (una de las esposas del Profeta) pregunta al Profeta cuál es la verdadera razón de la lluvia que acaba de caer. El Profeta responde que

..."esta (lluvia) tenía el objeto de mitigarel dolor que se abate sobre la raza de Adán en su desgracia (por haber perdido el Edén).
Si el hombre permaneciera en ese fuego de dolor...
...(todos) los deseos egoístas abandonarían a los hombres."
El olvido (de Dios), oh amados, es el pilar (el puntal) de este mundo; la inteligencia (espiritual) es la ruina de este mundo.
La inteligencia pertenece a aquel (otro) mundo, y, cuando prevalece , este mundo se desmorona.
La inteligencia es el sol y la codicia es el hielo, la inteligencia es el agua y este mundo la suciedad.
Un hilillo (de inteligencia) viene de aquel mundo, para que la codicia y la envidia no rujan (demasiado fuerte) en este mundo.
Si el hilillo de lo Invisible se hiciera más grande (y la inteligencia entrara en el mundo a través de los que han realizado el estado de Hombre Universal, en este mundo no quedarían virtudes ni vicios (del mismo modo que la caída suspuso obtener el conocimiento del bien y el mal, la vuelta al Paraíso significaría ir más allá del bien y el mal) (I, 2063 ss.).

(...) En última instancia, el mantenimiento del mundo depende de un equilibrio entre lo contemplativo que ha realizado el estado de Hombre Universal y el hombre caído, que vive en un estado de olvido. Si todos los hombres llegaran a convertirse en el Hombre Universal, el mundo desaparecería. Si todos fueran caídos, se desintegrarían en el caos. Ambos son necesarios para que las posibilidades principales inherentes en los Nombres y Cualidades divinos puedan manifestarse.

Este mundo marcha a causa de la desatención; de no ser por la desatención, este mundo no seguría existiendo. El anhelo de Dios, el recuerdo del mundo futuro, la ebriedad, el éxtasis: estos son los arquitectos del otro mundo. Si todos estos sobrevivieran, partiríamos sin excepción hacia el otro mundo y no permaneceríamos aquí. Dios Altísimo desea que estemos aquí, para que pueda haber dos mundos. Por esto ha designado a dos gobernadores, uno la atención y el otro la desatención, para que ambas casas puedan permanecer habitadas (Discourses, p. 120)


Angel, miniatura persa s. XVI


Para finalizar dejo un texto con una ingeniosa y bella metáfora con un diálogo entre Iblis y Adán en el que éste parece ser recriminado por aquél ante su creencia -erronea- de sentirse superior. La bibliografía indica que pertenece al Kashf al-asrar, una interpretación lingüística, literal, histórica y gnóstica del Qorán escrita en persa en el año 1126.


Se cuenta que cuando Iblis se encontró con Adán, le dijo: "Sabe que a ti se te dio un rostro inmaculado y a mí uno ennegrecido, pero no estés tan seguro de ti mismo, pues nuestra situación es como la del hortelano que cuida del almendro en el huerto hasta que da sus frutos, lleva las almendras al mercado y las vende. Algunas de estas almendras las compra un cliente feliz y otras un cliente apenado. El apenado las tuesta y las esparce sobre el ataúd de su muerto querido en su duelo, mientras que el feliz las cubre con azucar y las reparte como dulces en su fiesta. Oh Adán, yo soy como las almendras tostadas que se esparcen sobre los ataúdes y tú como las que se reparten en las ocasiones dichosas. Sin embargo, debes saber que el hortelano de ambas es el mismo y que ambos hemos bebido del mismo arroyo. Si uno está en contacto con flores, se impregna con su aroma, y si uno está en contacto con espinas, sus ojos se rasgan con ellas".


Esta entrada se escribió en ESTE recomendable lugar junto al Parque Natural del Cadí-Moixeró (Catalunya)



Lecturas:

Wiliam C. Chittick, La doctrina sufí de Rumi. Olañeta Editor 2008

Dr. Javad Nurbakhsh, El gran Satán. Una visión sufí del ángel caído. Editorial Nur 2006


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