Foto: Trencadís (cerámica fragmentada) en el Parc Güell de Barcelona

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viernes, 19 de noviembre de 2010

Matrimonio Sagrado

Detalle de La coronación de la Virgen, de Agnolo Gaddi (témpera sobre madera, 1370)
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Jesús ve a niños siendo amamantados. Dice a sus discípulos:
"Estos niños que maman se asemejan a los que entran en el Reino."
Le preguntan: "¿Así, como niños entraremos en el Reino?"
Jesús responde: "Cuando hagáis del dos uno, y hagáis el interior
como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como
lo de abajo, y lo de abajo como lo de arriba, cuando establezcáis
el varón con la hembra como una sola unidad de tal modo
que no haya distinción entre el hombre ni la mujer,
entonces entraréis en el Reino".
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Evangelio gnóstico de Tomás
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Si sólo de niño pude ver tu rostro
y confiar en tu auxilio,
desata el nudo de los años
y en tu niño conviérteme.
El amor y la fe de la niñez
perduran en mí como en la Edad de Oro.
.
Graciosa de veo, María,
en mil imágenes retratada,
pero en ninguna apareces
como mi alma puede verte.
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Sólo sé que desde ese instanste
el mundanal ruído se esfumó,
como se desvanece un sueño,
y la dulzura inmensa de tu cielo
se ha alojado en mi corazón.

Novalis, Cantos espirituales



El Matrimonio Sagrado,
por Anne Baring y Jules Cashford




En el cristianismo ortodoxo, en el que María era una mujer humana y Dios regía el cielo como gran padre supremo, la imagen del matrimonio sagrado entre dios y diosa no era posible. Sin embargo, el deseo de que se produjese una unión entre los principios masculino y femenino se expresaba en algunos textos gnósticos excluidos, en la idea de que Jesús amó (e incluso tomó por esposa) a la mujer que llevaba el receptáculo sagrado, María Magdalena. Tras una simple lectura de los Evangelios aceptados parece casi impensable que doce siglos más tarde aparecieran imágenes con Jesús y María relacionándose entre ellos en el simbolismo nupcial de una pareja de novios. Sin embargo, sin conocer la interpretación oficial, ¿qué otra cosa podría deducirse del díptico florentino del siglo XIV (imagen izquierda), y probablemente la tabla de Agnolo Gadi que sigue a continuación? María aparece, en ambas imágenes, sentada al lado de Jesús no sólo como su madre, sino también como su novia. En el díptico de la escuela florentina, las dos escenas de nacimiento y muerte se funden en armonía en el ápice, como si se cumpliese el significado de las escenas inferiores.La coronación de la virgen era una imagen que, una vez plasmada en la iconografía cristiana del siglo XII, debió responder a algún tipo de necesidad que antes estaba ausente, ya que pronto se reflejó en las grandes catedrales góticas que se edificaron durante los siguientes siglos. María aparece, así, retratada como reina del cielo en los pórticos de Chartres y de Notre- Dame. También durante estos siglos se compusieron en su honor grandes himnos, como el el Regina Coeli, el Regina Coelorum y el Salve Regina. Generalmente, no existe diferencia alguna de edad entre Jesús y María. En la conmovedora obra realizada por Agnoldo Gaddi, cuya temática es la que nos ocupa, las túnicas idénticas de los dos personajes se funden en una y, mientras Cristo coloca la corona reverentemente sobre la cabeza de María, es como si se celebrase una vez más el hierós gamos, o matrimonio sagrado, del sol y la luna; ése era el momento supremo de los Misterios de las culturas precristianas.



La coronación de la Virgen, Agnolo Gaddi (témpera sobre madera, 1370)


Hay, sin embargo, una diferencia crucial: el hijo es quien reconoce a la madre como novia, y no la madre quien reconoce a su hijo como novio, convirtiéndose así en su novia. Aquí, él corona a ella, no ella a él.
En el mosaico del siglo XIII que aparece a continuación, añadido cien años más tarde al mosaico del matrimonio sagrado en la basílica de Santa María in Trastévere, puede percibirse este cambio de papeles.

Jesús y María durmiente (mosaico de la basílica de Santa María in Trastevere, Roma, siglo XIII).

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Es el momento de transición del mundo terrenal al celestial. María duerme, sumida en el sueño que es para el común de los mortales la muerte, y Cristo lleva en sus brazos al bebé que es su alma, como si él fuese la madre de cuyo cuerpo celestial provien éste. María ya no lleva a Jesús, el niño, en sus brazos, imagen de zoé dando a luz a bíos como "da a luz" la eternidad al tiempo. Ahora Cristo, la madre espiritual, a la zaga de su madre terrenal, trae el alma eterna de ésta última a la existencia mientras ella abandona su cuerpo terrenal. Cristo es aquí la imagen de zoé, y María se ha convertido en una imagen de bíos, la cara más hermosa de la humanidad, resucitada de la condición humana a través del sacrificio voluntario de su hijo.Un siglo antes la teología era más cuestionable, como sugiere el mosaico más antiguo de la pareja divina , construido en la parte más elevada del ábside de esta misma iglesia romana.

Jesús y María en el trono (mosaico de la basílica de Santa María in Trastévere, Roma, siglo XII)

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Cristo está sentado al lado de una mujer de su misma edad, o incluso más joven. Su brazo se apoya ligeramente alrededor de sus hombros, en un gesto propio del novio que atrae hacia sí a su novia. Aparte del hecho de que la mano del padre se alza sobre su cabeza, colocándose en el centro de la escena, no existe diferencia de rango entre ellos: él es quien la protege, y ella se sienta tranquilamente envuelta en su brazo, como en muchas imágenes de marido y mujer a través de la eras. Sin embargo, el movimiento que se aprecia en la escena proviene de las manos de ella, al elevar el pergamino sobre su rodilla, apuntando hacia el rostro de Cristo, rodeado del halo de la cruz. Mitológicamente, se trata de la reunión bajo la luna llena, cuando el hijo, nacido bajo la luna creciente, sacrificado bajo la luna menguante y perdido bajo la luna nueva, renace como amante que reclama a aquella que le dio a luz como su novia. Bíos y zoé han vuelto a ser uno en esta imagen, y se trasciende la dualidad de lo másculino y lo femenino, de la vida y la muerte.

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Las primeras obras poéticas donde queda expresado el principio arquetípico del Matrimonio Sagrado entre la diosa y su hijo amante las encontramos en tablillas sumerias escritas cientos de años antes de Cristo, algunas de ellas intactas en la actualidad. Son poemas donde se narran las relaciones entre la diosa Innana y su consorte Dumuzi en la zona meridional de Sumer o Tamuz en la septentrional, tanto uno como otro quiere decir "hijo fiel". La diosa como madre primigenia, era asimilada a la viña o a la palmera, de las cuales su hijo es el fruto que muere y resucita simbolizando, al igual que el pastor Adonis más tarde en Grecia, la eterna renovación anual de la vegetación. Éste sería considerado como un dios por haber alcanzado la inmortalidad, y como hombre reinaría en la tierra. Un himno expresa la profunda relación hijo-amante con su madre-esposa y habla de un gran árbol cuyas raíces se extendían hasta las profundidades, lugar donde se alberga el Misterium Magnum:

"Su sede era el punto central de la tierra; su follaje era el lecho de la madre primigenia. Al corazón de su casa sagrada que extiende su sombra como bosque al que no ha penetrado nungún hombre; ahí (está el hogar de) la madre poderosa que cruza el cielo; en su centro estaba Tamuz".

Son poemas que exaltan el amor de la diosa y su consorte hasta convertirse en una relación cósmica donde la Luna tiene un lugar destacado, y donde percibimos connotaciones relacionadas con la transmisión de cultos mistéricos.

"Como rayo de luna vino ella ante él,
saliendo de la casa;
él la miró, se regocijó en ella,
la tomó en sus brazos y la besó.

Innana le dijo:

Lo que yo te diga
que el cantor en canto lo teja.
Lo que yo te diga
que fluya de boca a oreja,
que pase de viejos a jóvenes.

Las imágenes de fertilidad y de sensualidad son protagonistas en otros poemas:

En el regazo se alzaba el cedro creciente.
Plantas crecían altas a su lado.
Grano crecía alto a su lado.
Jardines florecían exuberantes.
(...)
¡Oh, señora, tu pecho es tu campo!
Inanna, tu pecho es tu campo.
De tu campo ancho plantas manan.
De tu campo ancho grano mana.
El agua brota desde las alturas para tu siervo.
El pan brota desde las alturas para tu siervo.
Viértelo para mí, Innana.
Beberé todo lo que ofrezcas.

E Inanna dijo:

Novio, caro a mi corazón,
grata es tu belleza, dulce como la miel,
león caro a mi corazón,
grata es tu belleza, dulce como la miel.

Me has cautivado; déjame, temblorosa, estar de pie ante ti.
Novio, deseo que me lleves a la alcoba,
me has cautivado; déjame, temblorosa, estar de pie ante ti.
León, deseo que me lleves a la alcoba.
Novio, déjame acariciarte,
mi preciosa caricia es más sabrosa que la miel,
en la alcoba, llena de miel,
gocemos de tu grata belleza,
león, déjame acariciarte,
mi preciosa caricia es más sabrosa que la miel.


Inanna y Dumuzi, relieve sumerio


Poemas de gran sensualidad que seguro inspiraron El Cantar de los Cantares atribuido tradicionalmente al rey Salomón que aparece en el Antiguo Testamento y del que a continuación dejo un fragmento perteneciente al capítulo segundo:


2:1 Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles.
2:2 Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas.
2:3 Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.
2:4 Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.
2:5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.
2:6 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
2:7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.
2:8 ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados.
2:9 Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las celosías.
2:10 Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
2:11 Porque aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue;
2:12 Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.
2:13 La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
2:14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
2:15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne.
2:16 Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios.
2:17 Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo Sobre los montes de Beter.


Quizá este es el tema sobre el que se han escrito las palabras más hermosas e inspiradas de la historia de la literatura en todo tiempo y cultura. Sería muy larga la lista, entre los que de una forma especial para mi, brillan los poetas andalusíes, como por ejemplo Ibn Hazm de Córdoba conocido sobre todo por El collar de la paloma del alma, y que también escribió el siguiente poema titulado ¿Angel o Persona?:

¿Perteneces al mundo de los ángeles o al de los hombres?
Dímelo, porque la confusión se burla de mi entendimiento.
Veo una figura humana, pero, si uso de mi razón,
hallo que es tu cuerpo un cuerpo celeste.
¡Bendito sea el que contrapesó el modo de ser de sus criaturas
e hizo que, por naturaleza, fueses maravillosa luz!
No puedo dudar que eres puro espíritu atraído a nosotros
por una semejanza que enlaza a las almas.
No hay más prueba que atestigüe tu encarnación corporal
ni otro argumento que el de que eres visible.
Si nuestros ojos no contemplaran tu ser, diríamos
que eras la Sublime Razón Verdadera.
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Para finalizar este otro del maestro sufí El Sayj Ahmad Al-'Alawî (1869-1934) titulado Layla, que en árabe quiere decir Noche, donde de una forma extraordinariamente hermosa describe la extinción del amante en la amada anulando toda dualidad.
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Muy cerca fui donde mora
Layla, cuando oí su llamada.
Esa voz, ¡ojalá la oyera siempre!
Ella me favoreció, y me atrajo hacia sí.
Me hizo entrar en su recinto,
Con palabras de intimidad me habló.
Me hizo sentar a su lado, y más todavía se acercó,
Y retiró el manto que de mí la ocultaba,
Sumiéndome en la maravilla,
Confundiéndome con su belleza.
Me tomó y me deslumbró,
Y me ocultó en lo más secreto de sí.
Hasta que pensé que ella era yo,
Y mi vida tomó como tributo.
Ella me cambió, me transfiguró,
Y me marcó con su signo especial,
Me estrechó contra sí, me concedió un privilegio único,
Me nombró con su nombre.
Después de matarme y desmenuzarme
Empapó de su sangre los fragmentos.
Luego, después de mi muerte, me resucitó:
Mi estrella brilla en su firmamento.
¿Dónde está mi vida, dónde está mi cuerpo,
Donde mi alma obstinada? Su verdad,
Desde ella irradió hacia mí,
Secretos que para mí estaban ocultos.
Mis ojos nunca han visto más que a ella:
No pueden dar fe de nada más.
Todos los significados en ella están comprendidos.
¡Gloria a su Creador!
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Lecturas:
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El mito de la diosa, Anne Baring, Jules Cashford, Ediciones Siruela 2005
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Ramón Mujica Pinilla, El collar de la paloma del alma. Amor sagrado y amor profano en las
enseñanzas de Ibn Hazm y de Ibn Arabi. Libros Hiperión 1990
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Novalis, Poesías completas. Los discípulos en Sais, DVD ediciones 2004
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Entradas relacionadas en este blog:
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8 comentarios:

Baruk dijo...

Hola JAn,

La unión o matrimonio sagrado como lo defines aquí, es un tema que siempre me ha resultado complicado de abordar.

Creo que es algo que da mucho que pensar y que es dado a mucha confusión, quizá porque personificamos demasiado esa unión con la de los seres humanos y presiento que no tiene nada que ver una con la otra.

El poema de El Sayj Ahmad Al-'Alawî, Layla, es el que más me ha gustado, hay algunas de sus frases que parecen evocar una vivencia santa.

Menudo super temazo!

Tons!!

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Jan dijo...

El tratar la unión de amante y amado como metáfora de la unión a la divinidad y como canto al éxtasis transformante por parte de místicos, en muchas ocasiones ha creado problemas a sus autores de cara a la ortodoxia religiosa. Como ejemplos tendríamos dentro del Islam a Ibn Arabi o Mansur Hallaj y en el cristianismo a Santa teresa y San Juan de la Cruz, cuestionados por lo que insinuan en sus versos.

Las escenas de cortejo, sinsabores, impedimentos y unión final entre amantes han gozado en la literatura de muchas versiones por las que el poeta y el visionario han dado forma a su itinerario espiritual. De forma entrevelada se expresa lo que está más allá de los motivos representados, siendo utilizados estos unicamente como soporte para acercarse finalmente a lo indecible, fuera del tú y del yo, a la salida de la dualidad que el "Matrimonio Sagrado" representaría.

Y en efecto, la confusión surge cuando solo se entiende como unión profana o unión carnal, ciegos a lo que no sea una posibilidad material.

Abrazos Baruk !

Anónimo dijo...

Permitir aflojar el pensamiento y que las puertas de los sentidos no ejerzan como fronteras, sentirse agua, luna, ojo del hermano; manzana en el árbol y manzana dentro de la propia boca.
A veces, preciosas veces, dejo de sentirme uno. Entonces no percibo la unión de la dualidad sino más bien dejo de percibir su división.
Hay costumbres, experiencias que favorecen la comprensión de esos principios arquetípicos de los que hablabas y que pueden traducirse en las delicadas perlas que nos ofreces en tu post.
Este matrimonio sagrado me hace recordar una película de Darren Aronofsky, "La fuente de la vida", en la que el tiempo, las personas y sus historias se solapan en un mismo plano, donde la unidad y la multiplicidad llegan a tocarse. Te dejo aquí el enlace a un pequeño vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=IatFkUSpz70&feature=related

Un saludo y una sonrisa, Jan
Veda

marcos dijo...

Como dice Baruk, Menudo super temazo!

Muy bueno, Jan.

PS. No sé si es un efecto buscado, pero la letra se va volviendo cada vez más grande a medida que avanza el artículo hasta que casi es ilegible.

Abrazos.

Jan dijo...

Hola Marcos,

no utilicé el efecto que comentas, y yo no lo aprecio. Debe de tratarse de algún problema con el explorador que utilizas. Con Mozilla y con Internet Explorer al menos yo no lo veo así. En fin, misterios de la informática...

Supongo que has llegado aquí a través de la entrada más reciente "Lilith". Está enlazada con ésta otra porque sus textos principales son obra de las mismas investigadoras que se encuentran en "El mito de la diosa", muy recomendable todo la obra por cierto.

Un abrazo

marcos dijo...

Hola Jan, sí llegué por el de Lilith, que también me ha gustado mucho.

Me pasa con el Firefox y el Chrome, que son los que manejo habitualmente.

Lo veo así:

http://img402.imageshack.us/i/jani.gif/

No sé cómo funciona Blogspot, pero en wordpress sé que este tipo de rarismos se producen al copiar directamente el texto de Word, que mete mucho código raro. Para evitarlo, lo mejor es -una vez terminado el artículo en word- guardarlo como archivo .txt o copiarlo al bloc de notas y desde el bloc de notas al blog. Otra opción, si sabes algo de HTML, es revisar el código. Y otra dejarlo como está, que para los que vemos mal es más cómodo : )

Un abrazo.

Jan dijo...

En efecto Marcos, en ocasiones los textos los escribo en Word y luego lo paso al borrador de Blogger.

Tendré en cuenta tus consejos.

Muchas gracias por la información !

Anónimo dijo...

É considerado incesto com a própria mãe o sexo fora do matrimônio, uma vez que os humanos assim são gerados. A humanidade decaída não está preparada para escutar esta verdade.