Foto: Trencadís (cerámica fragmentada) en el Parc Güell de Barcelona

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lunes, 15 de abril de 2013

Doble Visión

Monje Baozhi. Madera, período Heian, S. XI 
Kyoto, Monasterio de Saioji



No puedes olvidar lo exterior si quieres conocer lo interior. Lo interior se refleja en el mundo exterior.

Ânanda Moyî



"El Paraíso es un estado del ser en que la realidad externa y la interna son una y el mundo está en armonía con la imaginación. Toda la poesía habla de esa visión (...). Y en última instancia muchos se sustentan en esas imágenes de perfección perdida que ostentan ante sí quienes la recuerdan (capacidad del poeta para la anamnésis). Tal es el propósito único y total del arte, así como la justificación de quienes se niegan a aceptar como norma esas irrealidades que el mundo llama reales".

Kathleen Raine, Autobiographies



Doble visión
Por
Patrick Harpur
 La tradición oculta del alma (pgs 57-59)

El pueblo nganga del Camerún cree que nacemos con cuatro ojos, dos abiertos y dos cerrados. Los cerrados se abren al morir. Si un niño nace con los ojos abiertos, ve a los ancestros invisibles.Como esto resulta perturbador, hay que cerrar dos ojos del niño mediante rituales para que no "regrese" -es decir, para que no muera-. Y al contrario, a las personas con vocación visionaria hay que abrirles los dos ojos cerrados. Se toma una cabra que representa a la persona y ésta recibe sus ojos cuando el animal es sacrificado. A un miembro de los ngangas, Eric de Rosnay -que también era sacerdote jesuita- le abrió su segundo par de ojos, sin él saberlo, un maestro llamado Din. Pese a desconocer su propia iniciación, De Rosnay pronto "empezó a ver de otra forma". Sus ojos "estaban abiertos" a la violencia oculta  de la gente, y le sobrevenían imágenes de lo que había oculto en el corazón de las personas.
La apertura de los "ojos de la cabra", relacionada con la muerte y los ancestros, es una potente metáfora del poder de la intuición y el discernimiento. Es una imagen concreta de lo que William Blake llamaba "doble visión": la capacidad de ver, a través de la superficie de las cosas, lo que hay más allá. Los chamanes utilizan este poder para "ver dentro" de las personas y establecer qué mal padecen. Por ejemplo, pueden ver a un brujo luchando contra los ancestros por el alma de un paciente. Blake, por su parte, lo utiiza para hacer poesía:

Esta vida oscura de las ventanas del alma
distorsiona los Cielos de polo a polo
y te hacen creer una mentira
cuando miras con los ojos, y no a través de ellos.

Cuando sólo vemos con los ojos, vemos el mundo tal como aparece; cuando vemos a través de ellos, vemos el mundo tal como es. La primera es la vista literal; la segunda, la visión metafórica. Blake lo expresó de forma más sucinta:

Con mi ojo interior, es un hombre anciano y gris;
con mi ojo exterior, es un cardo en mi camino.

Con los ojos ve un cardo; a través de ellos un anciano. Ver nada más que un cardo es literalismo. Pero, de igual modo, si sólo viéramos "un hombre anciano y gris" estaríamos literalizando en otro sentido, convirtiendo la visión poética en ilusión o alucinación. Se trata pues de cultivar la "doble visión", que contempla el anciano en el cardo o la dríade en el árbol pero que no pierde de vista ni el cardo ni el árbol. "Pues doble es la visón de mis ojos, / y una doble visión me acompaña siempre."(Carta de William Blake a Tomas Butts)
Hay que conservar el sentido de la metáfora, de la traslación -de dos mundos interpenetrados-. Pero éste es también el movimiento fundamental de la imaginación. A través del mundo literal vemos Otro Mundo cambiante que hay detrás. Y así la naturaleza misma es vista como el Otro Mundo. "Para el hombre de imaginación", escribió Blake, "la naturaleza es imaginación misma." Es nuestro brusco literalismo, y sólo él, lo que paraliza el fluir de la naturaleza, lo detiene en seco e insiste en una única realidad "fáctica".
Todos los trabajos imaginativos nos reintroducen en la doble visión. Nos muestra otra realidad más profunda. Por muy prosaico que sea el tema de un cuadro de Cézanne o Van Gogh -un cuenco con fruta o un par de botas-, éste irradia vida propia. Está animado como una persona. Es una presencia. (Es un daimon) "La alternativa al literalismo", escribió Norman O. Brown, es "misterio." El arte expresa la misma "doble visión" que se requiere para ver, leer o escuchar bien.
Ver el alma como una sombra, como hacen tantas culturas tradicionales, es una imagen compacta de la doble visión. A una persona se la considera ante todo doble, como cuerpo y sombra, donde "sombra" evoca un gemelo oscuro, el inconsciente que sólo es visible cuando se bloquea la luz dominante de la conciencia. Pero, aunque es del todo concreta, también es fugaz e inasible.


Patrick Harpur también se refiere a la "doble visión" en su anterior libro El fuego secreto de los filósofos (pgs 321-322). En aquella ocasión escribió:



"Cuando el Sol sale, ¿no ves un Disco redondo de fuego similar a una Guinea?"
Oh no, yo veo un cortejo Innumerable de huestes Celestiales exclamando "Santo, Santo, Santo es el Señor Todopoderoso."

William  Blake, Una visión del Juicio Final


Cuando Blake veía el sol como una hueste celestial y no como una guinea de oro, su sol era más real porque había infundido en él más imaginación. El sol como guinea es el sol abstracto, generalizado, en el que encontramos nuestro mínimo común denominador; el sol hueste celestial es el sol visionario, tanto creado como percibido. El visionario ha pasado, a través de la vista a la visión. La imaginación no ve con el ojo, sino a través de él. "Que Dios nos guarde / de la visión simple y del sueño de Newton."
Pero vale la pena insistir en que la doble visión de Blake incluye al sol guinea, pues ver solamente la hueste celestial, tomar literalmente la visión, sería tan disparatado para Blake como ver sólo el sol guinea (una locura que nosotros, sin embargo, consideramos lo normal). (...) ; la mente de Blake ve a través del ojo y capta activamente el mundo con exuberancia creativa, y que esto es lo que hizo en la práctica queda demostrado, desde luego, por su arte.


william Blake, A Sunshine Holiday 1820


Podríamos llamar a la doble visión de Blake conciencia hermética, para la que no existen problemas dualistas de sujeto y objeto, consciente e inconsciente, etc. Hermes viaja libremente entre los mundos superiores y los mundos inferiores. Sus piedras, hermas, se levantaban en los cruces de los caminos, para señalar el hecho de que él es el dios de todas las zonas fronterizas. Cada daimon que aparece en una frontera -sea entre sueño y vigilia, entre día y noche, en el cambio de año o en cruces de caminos, en puentes o en riberas- es un rostro de Hermes. Por eso, llegar a un acuerdo con los dáimones es también desarrollar una forma hermetica de pensamiento, una percepción fronteriza que ve este mundo y el Otro simultáneamente, a uno en el otro y viceversa, entrelazados como las serpientes en el tirso de Hermes.
En realidad, la idea de doble visión no implica, en definitiva, ver dos cosas a la vez ni traducir una cosa a otra. Debería ser un modo único de visión, formado, como si dijéramos, dentro del ojo, en el que la duplicidad de las cosas -como en las mejores metáforas- es evidente a la mirada porque estamos simultáneamente viendo, y viendo a través de lo que vemos.


 Lecturas:

Patrick Harpur, La tradición oculta del alma. Atalanta 2013

Patrick Harpur, El fuego secreto de los filósosfos. Atalanta 2006


Entradas relacionadas:

Tu horizonte

Guardianes del Límite

Mundus Imaginalis

El pacto con la serpiente




2 comentarios:

Baruk dijo...

Esta entrada ha sido genial. Me ha encantado.

Encontrar a Hermes en el lindar del sueño va a ser todo un reto para mi.

Ojalá pronto pudiéramos decir como Blake: "..doble es la visión de mis ojos, y una doble visión me acompaña siempre."

Gràcies Jan!

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Jan dijo...

Sí, la verdad que el texto se hace muy interesante. Harpur es un gran estudioso de la tradición hermética.