Foto: Trencadís (cerámica fragmentada) en el Parc Güell de Barcelona

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lunes, 23 de febrero de 2015

Áncora & Delfín: devenir de una imagen simbólica


Mosaico en "La casa de los delfines" Delos (Grecia) s. III a. C.



El espacio simbólico es el de la metamorfosis constante, aquello que no puede ser apresado de una vez por todas. Despertar al mundo de los símbolos significa aceptar su vida, su cambio continuado, que no es otra cosa que la polivalencia de sus significados. La vida del símbolo impide una interpretación cerrada y acabada, hace imposible la posesión del objeto de conocimiento, que por el contrario siempre está presto a sorprendernos con un nuevo significado inadvertido.

Victoria Cirlot (Heinrich Zimmer: Conversaciones con los símbolos)



Vuelvo en esta entrada con otra ponencia del Cuarto Congreso Internacional de la Sociedad Española de Emblemática celebrado en Palma de Mallorca hace ya más de dos décadas. En esta ocasión es el trabajo dedicado al análisis iconográfico de una imagen simbólica que me fascinó desde que la descubriera por primera vez como marca tipógrafica del editor veneciano Aldo Manuzio, quien la imprimiera a finales del siglo XV también para ilustrar el enigmático libro Hypnerotomachia Poliphili (El sueño de Polifilo). Conocida sobre todo junto al proverbio latino Festina lente que suele acompañarlo, descubro que el diseño que une el áncora y el delfín fue utilizado para fines de muy distinto signo a lo largo de la historia, demostrando que el interés hacia esa imagen siempre ha ejercido una gran atracción.



Áncora & delfín:
Su evolución a través del tiempo
(fragmentos)
por
Sílvia Ventayol


La lectura de un símbolo a través de sus transformaciones a lo largo de la historia es muy reveladora, pero no deja de ser una tarea ardua. Al abarcar tanto espacio, los vacios en el recorrido diacrónico son muchos, como también las inexactitudes en los datos obtenidos. Propongo, pues, que el lector tenga presente en todo momento las palabras de J. E. Cirlot: 

"avanzamos hacia el laberinto luminoso de los símbolos, buscando en ellos menos su interpretación que su comprensión; menos su comprensión -casi- que su contemplación, su vida a través de tiempos distintos y de enfoques culturales diversos" (1995: 11). 

Así, pretendo contemplar la trayectoria, en la medida de lo posible, del áncora & delfín desde los emperadores romanos y la época cristiana, hasta los humanistas del Renacimiento y la modernidad, demostrando que ha tenido diferentes usos. Ha sido un símbolo de poder, de salvación y de esperanza, de calidad editorial, etc., casi siempre bajo el epígrafe del famoso proverbio latino Festina lente (apresúrate lentamente).
Erasmo es una fuente primordial a la hora de explicar los orígenes del símbolo y sobre todo de su lema. En el número 1.001 de sus Adagia erige el epígrafe Festina Lente como una de las máximas de la sabiduría más antigua. (...)
Pero la gran fama de Festina lente siempre ha estado relacionada con el uso que hacía de ella Augusto. Se dice que el emperador solía citar la expresión en su forma griega Speude bradeos durante sus conversaciones y la solía escribir en sus cartas. Con ella recomendaba que para conseguir un buen resultado en los objetivos se debe combinar a la vez la prontitud de la energía y el retraso de la diligencia. (...)
En la numismática augusta se registra por primera vez la locución preferida del princeps junto a la imagen del áncora & delfín que la representa.


Hemos hallado así mismo la imagen jeroglífica correspondiente al epígrafe -pero ya sin éste inscrito- en monedas de Vespasiano, Tito, Domiciano y Trajano. Sin embargo, existe una imagen de una parte de un friso que corresponde a la Pax Augustea, definida por su programa de restauración religiosa, en el que aparecen el ancla y el delfín por separado junto a instrumentos litúrgicos, que recuerdan como objetos marinos el triunfo de Accio, lo que otorga otro significado a este jeroglífico independientemente de su leyenda.
Paralelamente al uso político de la imagen por parte de estos emperadores, el áncora & delfín es utilizado como símbolo paleocristiano. Todo tiene su lógica, estamos en una época de persecuciones (s. II-V d. C.) y este dibujo imperial y por tanto legal, se reproduce a la vez, bajo la disciplina del secreto, en forma de graffiti sobre las tumbas, piedras, anillos, como señal de identificación entre los cristianos.

Graffiti en una catatumba cristiana.

Su significado dista entonces mucho del comunmente atribuido. El áncora significa el puerto, la salvación. Sólo una vez en la Biblia hemos encontrado la palabra "ancla" como símbolo de esperanza:

...a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros, la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre. (Hebreos 6, 18-20)

Con  la figura del delfín o pez -como dice San Agustín- se significa místicamente a Cristo, entonces ancla y pez unidos representan (gráficamente y en sentido figurativo) a Cristo clavado en la cruz, última esperanza de salvación.

 Mosaico cristiano del s. IV en las catatumbas de Hermes (Túnez)

(...) Es interesante mencionar el hallazgo de un cuenco parto de plata, datado entre el año 200 y el 100 a. C., cuyo motivo decorativo es un delfín abrazando a un áncora también en posición invertida. Significa la alianza entre una debilitada dinastía Seléucida (cuyo reino a la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C. comprendía desde Turquía a Afganistán) y los partos (un grupo de seminómadas de las estepas del sur de Asia central) después de una indecisa campaña militar.
Parece ser que el áncora era el símbolo de los seléucidas (representada en una de sus monedas en la imagen izquierda) y el delfín el de los partos, pero tal unión significó un período corto de la historia de entrambos. No deja de ser curioso cómo esta anéctota del áncora & delfín, junto a su uso cristiano  y al friso de Augusto antes explicado, corroboran que esta imagen prevalece a su adagio Festina lente.

En el Renacimiento la figura áncora & delfín junto a su divisa Festina lente representó todo  un principio moral estoico a seguir por cualquier hombre de bien. Su uso fue múltiple en una época en la que -no está de más recordarlo- se produce la explosión del nuevo género de la literatura de emblemas, por lo que no es de extrañar que el material más importante sobre el símbolo se encuentre en ese período. Áncora & delfín aparece como grabado en la Hynerotomachia Poliphili (el sueño de Polifilo), que en España deja huella como uno de los enigmas en los relieves del claustro de la universidad de Salamanca (Pedraza, 1983); se convierte en marca de la imprenta de Aldo Manuzio, el célebre editor, y así un largo etcétera.

Relieve en el claustro de la Universidad de Salamanca

También es cuando la antítesis "rápido pero lentamente" se reviste de otras representaciones: tenemos la imagen de la mujer sentada aunque en el acto de levantarse, con una tortuga en la mano y unas alas en la otra; 


una mariposa sobre un cangrejo; una tortuga que lleva una vela; una vela y una columna; una flecha envuelta por una rémora; un camaleón y un delfín, etc.


Alciato registra la variante política, como lo hizo Erasmo; hace del áncora & delfín el emblema del oficio de gobernar indicando con el maridaje de ambos al príncipe o rey fuerte y bondadoso con su pueblo. Se trata del emblema 143 "Princeps subditorum incolumitatem procurans" (del príncipe que procura la seguridad de sus súbditos).

Emblema 143 del Emblematum Liber de Alciato

En Ripa, áncora & delfín constituye un atributo de la prudencia: "avisándonos además que no debemos ser tardos en aplicarnos a la obra de los bienes conocidos (...) Si se quiere variar en algo esta figura, tambén se podría pintar en lugar de la flecha, el dibujo de un Áncora donde se pondrá envuelto un Delfín; implicándose en ello el mismo significado que en el dardo el pez llamado Rémora" (Ripa: 235-6)

Alegoria de la prudencia, Cesare Ripa, Iconología

También Francesco Colonna recurre al jeroglífico del áncora unida al delfín y al mote Semper festina tarde (apresúrate siempre despacio) en el Sueño de Polifilo. El ideograma, portador de un mensaje de prudencia y moderación, adorna el puente que atraviesa Polifilo cuando sale del mundo subterráneo para penetrar en la región de los cinco sentidos y del libre albedrío.


Así dice Polifilo:

En la otra parte vi este elegante relieve: un círculo, y un ancla sobre cuya caña se enroscaba un delfin. Y los interpreté sin problemas: ΑΕΙ  ΣΠΕYΔE BPAΔEΩΣ, Semper festina tarde (Colonna: 164)

Pero lo que trazó definitivamente el camino por el que se conoce todavía hoy jeroglífico y lema fue su repercusión en la imprenta, que empezaba a perfeccionarse, gracias a su más ferviente promotor: Erasmo. (...)
Aldo Manuzio estableció una imprenta en Venecia (1494) junto al príncipe Alberto Pío da Carpi y Giovanni Pico della Mirandola, de la que fue el director, con el objeto de imprimir libros griegos y latinos. Publicó entre otros, la obra de Aristófanes, el Canzionere de Petrarca, la Divina Comedia de Dante y la Hynerotomachia de Polifilo (editada en 1499, sufragda por el mecenas Leonardo Grassi y entre cuyos 171 hermosos grabados se encuentra el célebre áncora & delfín). Aldo el Viejo fundó además en 1500 la Academia Aldina cuyos miembros (entre los que se encontraban Alberto Pío, príncipe de Carpi, Pietro Bembo y el mismo Erasmo) se encargaba de escoger los mejores manuscritos de las obras que debían imprimirse. También en 1500 se editaron los Adagia. De hecho, la casa de Aldo fue centro de reunión en la que incluso llegó a alojarse el gran humanista reformador, y suponemos que fue allí donde, instigado por el buen trato que recibía y reflexionando sobre el Festina lente, Erasmo decidió definir la marca escogida por Aldo como la mejor.

Marca tipográfica del impresor Aldo Manuzio

Tiempo atrás Aldo Manuzio había dirigido una carta a Alberto Pío da Carpi (14-X-1499) en la que le explicaba que había tomado la insignia del áncora & delfín de una moneda de plata de Trajano regalada por Bembo. Se deduce que a partir de la publicación de la Hypnerotomachia la empezó a usar como ex libris en las ediciones de otras obras.
Erasmo, después de haber llevado a cabo un breve análisis histórico e iconográfico del símbolo, añade unas líneas afectuosas para con la insignia tipográfica de Aldo, en la que el áncora significaría lentitud, el cuidado y la vigilancia para publicar buenos libros, mientras que el delfín se asociaría a la celeridad y a la intensidad del empeño del trabajo, indispensables para la realización, al fin y al cabo. "No creo que nunca este símbolo haya sido más ilustre que ahora cuando está en manos de todos los que honran los estudios liberales, principalmente, de los que, aborrecida la doctrina bárbara y pingüe, aspiran a la verdadera y antigua erudición" (Erasmo: 242)

Marca de Paolo Manuzio siguiendo con la de su padre Aldo

La fama de la etiqueta editorial del áncora & delfín empezó a difundirse como insignia de calidad, por lo que no mucho más tarde aparecieron casos de apropiación: Tunisan Bernard en París (1554-1602?), y Giovanni Pietro Gioannini en Vicenza (1601-1610). Tenemos noticias de que un impresor londinense llamado John Dawson usó en 1632 un ancla y un delfín como logotipo; asimismo lo tomaron Angelo Manni y Giovanni Angelo Ruffinelli en Roma (1619-1622). En el siglo XIX el editor William Pickering (1796-1854) junto con su tipógrafo Charles Whittingham (1785-1876) produjeron algunos de los mejores libros editados en Inglaterra durante la primera mitad del siglo XIX hasta la muerta del primero en 1854.

Marca tipográfica de Charles Whittingham

(...) El símbolo continúa emitiendo su magia en los autores contemporáneos. Cuenta Ítalo Calvino en "Rapidez", una de sus Seis propuestas para el próximo milenio, que eligió la máxima Festina lente como lema de su juventud, atraído, más que por las palabras o el concepto, por la sugestión del emblema:

"Ya desde mi juventud elegí como lema la antigua  máxima latina Festin lente, apresúrate despacio. Tal vez más que las palabras y el concepto, me atrajo la sugestión de los emblemas. Recordarán al gran editor humanista veneciano, Aldo Manuzio, que en todos los frontispicios simbolizaba el lema Festina lente con un delfín que se desliza sinuoso alrededor de un ancla. La intensidad y la constancia del trabajo intelectual están representados en ese elegante sello gráfico que Erasmo de Roterdam comentó en páginas memorables. Pero delfín y ancla pertenecen a un mundo homgéneo de imágenes marinas, y yo siempre he preferido los emblemas que reúnen figuras congruentes y enigmáticas como charadas. Como la mariposa y el cangrejo que ilustran el Festina lente en la recopilación hecha por Paolo Giovio de emblemas del siglo XVI, dos formas animales, las dos peculiares y las dos simétricas, que establecen entre sí una inesperada armonía" (Calvino:60)


De la insignia de dos pueblos unidos, dotado de un importante valor militar, áncora & delfín pasa a ser la divisa de emperadores romanos, luego de la primitiva comunidad cristiana, de editores, escritores y, directamente o indirectamente, bajo cualquier forma, todavía sobrevive y consigue transmitir el mensaje de que quien lo usa obtiene el consecuente equilibrio producido por la unión de dos fuerzas contrarias.


Lecturas:

Antonio Bernat Vistarini, John T. Cull (editores), Los días de Alción. Olañeta editor 2002


Entradas relacionadas:

 El "Bosque Sagrado" de Bomarzo


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4 comentarios:

Conejo Blanco dijo...

Pues Jan me vas a permitir culminar lo que hasta ahora he esbozado en los anteriores posts.

El pez y su verticalidad me habla simbólicamente de un individuo que por fin se ha dado cuenta que está inmerso en un oscuro mar, un océano de la conciencia por el que se puede desplazar mas allá de la horizontalidad terrestre, a imagen de un pez surcando los mares. El pez como metáfora del viajero de la Conciencia.

Si ha esto le añadimos un ancla lo veo como una cualidad adquirida que le permite enraizarse en un punto mas allá de la isla personal y privada que ha podido abandonar, para investigar y descubrir los tesoros que el fondo acuático esconde.

El viajero es libre, casi nada tiene, y sus alfa y omega es la libertad, el propio viaje en si mismo.

Un saludito

Moisés dijo...

Es muy interesante un símbolo a través de los siglos, quien lo crea, quien se apodera de él y cómo cambia su significado. Y finalmente como decae su uso y con el su significación. Gran aporte!!!

Un abrazo.

Jan dijo...

Conejo, alguien dijo que los símbolos hablan a cada cual según su apertura y receptividad comprensiva. Se podría añadir que también a lo que cada uno esté en disposición de querer escuchar.

Jan dijo...

Moiosés, siempre me ha resultado muy interesante cómo la interpretación de una imagen simbólica está sujeta a los cambios según la época o entorno cultural. El estudio iconográfico de los símbolos me parece una herramienta fundamental para conocer aspectos profundos del ser humano. Abrazos